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 Protección de la madera

 

CERTIFICADOS, GARANTÍAS Y RESPONSABILIDADES

 

  EL CERTIFICADO DE TRATAMIENTO PREVENTIVO


El certificado de tratamiento es un compromiso del que ha efectuado el tratamiento. Garantiza que la madera ha sido tratada según las características del producto, de la retención y de la profundidad perfectamente definidas y que pueden ser verificadas a posteriori en el marco de un control de conformidad. El hecho de la correspondencia entre las clases de riesgo y las especificaciones de tratamiento, confirma la aptitud al uso de la madera tratada en la clase de riesgo considerada. Muchos certificados se han establecido según esta norma y perduran perfectamente viables, faltando sin duda precisiones para los tratamientos de clase 3.  

Certificado de calidad de aneproma 


Certificado de CTBA. Modelo de certificado de tratamiento preventivo conforme a la norma francesa NF B 50-102

La norma EN 351-1 prevé que el certificado mencione en adelante los niveles de penetración y de retención del producto, lo que no es incompatible ya que existe una correspondencia directa entre las clases de riesgo y la penetración-retención. Por otro lado, esta presentación más precisa define completamente las características del tratamiento, sobre todo en caso de variables de tratamiento en el interior de una misma clase de riesgo (clase 3 por ejemplo)

 

 Modelo de certificación de tratamiento preventivo conforme a la EN 351 - 1 y a la norma francesa NF B 50 - 105 - 3 

 


La entrega de esta certificación es a la vez un compromiso obligatorio y una precaución elemental:
- El compromiso obligatorio consiste en precisar las prestaciones y el o los uso/s para los cuales la madera vendida ha sido tratada. Todo tratamiento efectuado corresponde siempre a unas especificaciones y a un uso en un clase de riesgo. Si la especie, las condiciones de tratamiento o de otros parámetros pedidos no permiten a la estación de tratamiento asegurar la clase de riesgo pedida por el cliente, es necesario entregar al menos un certificado para las especificaciones y la clase de riesgo inferior efectivamente cubiertas por el tratamiento. No se debe encontrar en el mercado tratamientos generosamente efectuados “sin garantía”, lo cual puede ser fácil pero siempre generadora de conflictos.
- Es también una precaución elemental del cliente que tiene el derecho de exigir este compromiso de la parte de su distribuidor; Es igualmente una precaución para la empresa que ha efectuado el tratamiento, que debe confirmar el nivel de tratamiento efectivo, para evitar encontrarse en una posición de conflicto en caso de posibles reclamaciones durante la posterior utilización de las maderas.

Este certificado puede provenir de un talonario del cual la estación conserva un ejemplar. Se entrega al distribuidor de la madera tratada (estación de tratamiento o transformador de madera tratada) y bajo su única responsabilidad, ya que él es el único que puede controlar todos los parámetros del tratamiento. En fin, ya que hace referencia a un lote de madera bien determinado, debe lógicamente estar acompañado de una identificación para marcado de maderas tratadas.

 

 EL MARCADO DE LAS  MADERAS 


Sólo un marcado de las maderas permite esta identificación. No es siempre fácil de realizar, por razones técnicas o de organización, pero es, sin embargo, indispensable para poder hacer funcionar las garantías de conformidad o de aptitud para su uso.
El marcado individual es la solución ideal, pero no se presta siempre fácilmente a ello para pequeñas piezas en grandes cantidades. El marcado para cargas o para paquetes es mucho más fácil de efectuar, e incluso si no ofrece las mismas garantías que el marcado individual, debe ser sistemático.
De hecho, la identificación puede resultar de la mención de todos los parámetros distintivos: Modo de venta, dimensiones, especies, fecha de entrega o cualquier característica particular, que de manera conjunta, aportan una información precisa y completa sobre la madera tratada y su origen.
Naturalmente, desde que las maderas tratadas son utilizadas en una obra donde todo son grandes piezas, el marcado es mucho más cómodo y debe ser sistemáticamente exigida.

 

 RESPONSABILIDADES Y GARANTÍAS COMERCIALES


Existen algunas interpretaciones erróneas o confusiones en materia de responsabilidades o garantías. Sin entrar en el detalle y la complejidad de los textos jurídicos, es importante saber globalmente en qué medida el tratamiento de madera puede estar afectado por estos aspectos.

  RESPONSABILIDAD DECENAL

Esta famosa “decenal” llamada comúnmente -y sin razón- “garantía decenal” es la responsabilidad que incumbe al constructor de asegurar correctamente la función de una obra durante un mínimo de 10 años  “Responsabilidad y seguro en el sector de la construcción”.
Esta ley precisa también:
- Que todos los intervinientes sucesivos en el acto de construir pueden ser tenidos por solidariamente responsables.
- Que esta responsabilidad debe estar cubierta por un seguro específico, destinado a proteger al consumidor final contra las debilidades e insolvencias eventuales de los intervinientes.
Esta responsabilidad no implica automáticamente la necesidad de un tratamiento de las maderas. Por contra, se realiza por la obligación de durabilidad y aptitud a su uso en las obras. El prescriptor debe saber que esta durabilidad puede obtenerse, bien por la elección de la madera con una durabilidad natural suficiente, o por el recurso a un tratamiento de protección con unas prestaciones adaptadas a su uso.
Como estas prestaciones son objeto de las especificaciones normalizadas, es la conformidad a esos textos la que puede ser exigida por el redactor del cuaderno de cargas, la compañía aseguradora u otros intervinientes. En ese contexto, se comprende que el certificado de tratamiento tiene su razón de ser y su importancia.
Naturalmente, las maderas suficientemente durables o tratadas en estas condiciones durarán más de los 10 años de la decenal. También, el consumidor final no debe considerar esta decenal como una duración efectiva de servicio o de aptitud al uso.

Nota .- La responsabilidad decenal sólo se aplica en el sector de la construcción y de la ingeniería civil y normalmente  a los elementos participantes en la estructura.

  GARANTÍAS COMERCIALES

Las diversas garantías comerciales son de una naturaleza diferente de la decenal e implican a las partes afectadas, a través de un contrato libre que define todas las cláusulas de esta garantía. En este sector, se puede encontrar en el mercado todo tipo de garantías, ciertas serias, y otras más bien fantasiosas.
Hay que precisar, al menos, sobre qué se da la garantía. Una madera “garantía tratada” no significa gran cosa; Un tratamiento “garantía autoclave” no es mucho más explicita si no se precisa cómo y de qué manera se ha hecho. Se venden, incluso, portadas en madera “con garantía de 10 años, siempre que el usuario efectúe un mantenimiento”, garantía generosa, pero que no implica al distribuidor.
Pero, sobre todo, es importante precisar lo que sí está cubierto por esta garantía. Un vallado de jardín en madera tratada garantizado por 10 años puede estar completamente podrido en 8 y no puede hundirse espontáneamente. Por contra, un poste de pino correctamente tratado para la clase de riesgo 4 y con garantía para 20 años, puede significar que no revelará en ese tiempo ningún ataque significativo de hongos. Es lo que marca la diferencia entre un tratamiento aproximativo y un tratamiento realmente eficaz.
Todas las duraciones de uso pueden garantizarse: Traducen de hecho, la confianza que el fabricante atribuye a la calidad del tratamiento de sus producciones. Mientras que el tratamiento ha sido correctamente realizado, conforme a todas las reglas normalizadas, no existe ningún riesgo notable a garantizar duraciones de servicio largamente superiores a los “10 años”, tradicionalmente entregadas más o menos con entero conocimiento.
Los ensayos de campo europeos lanzados en 1960 demostraron que un tratamiento bien efectuado con productos contrastados permite esperar duraciones de servicio de al menos 40 años sin ataques.

 

 LA CERTIFICACIÓN DE LA CALIDAD


El principio de la certificación de calidad es garantizar que el producto certificado está conforme a las especificaciones técnicas precisas, ya sean de carácter contractual o normativo. Por otra parte, certifica igualmente que el producto es objeto de un control previo y permanente realizado por un organismo certificador aceptado e independiente del productor. En los diversos niveles posibles de la prueba de conformidad, la Directiva de Construcción europea 89/106 clasifica la certificación por tercera parte como el nivel de prueba la más elevada. La Figura siguiente. ilustra este principio de cualificación por tercera parte.


           

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