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Portal
de
protección de la MADERA |
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| Protección
de la madera |
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LOS
PRODUCTOS DE PROTECCIÓN
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LOS
COMPONENTES DE UN PRODUCTO
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Todo
producto de protección contiene necesariamente tres elementos
fundamentales:
- Materias activas,
para conferir la eficacia biológica.
- Un vehículo o
disolvente, para transportar estas materias activas al
interior de la madera.
- Principios de fijación,
para asegurar el mantenimiento de la protección durante toda
la duración del servicio de la obra.
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LAS
MATERIAS ACTIVAS
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Estas son pesticidas, que, para satisfacer los tests biológicos,
deben presentar una eficacia fungicida y/o insecticida frente a los
agentes de alteración a los que se tenga que enfrentar. Según su
naturaleza, estas materias activas serán, pues, eficaces contra uno
u otro insecto, uno u otro hongo o en ocasiones para el conjunto de
los riesgos asociados a un uso.
Según
el caso, una molécula única cubre el conjunto de las necesidades,
o varias moléculas aseguran por sí mismas una protección específica
en el factor donde presenta la mejor eficacia intrínseca: Insectos,
termitas, hongos. Las materias activas actualmente utilizadas son
esencialmente:
- Substancias minerales, en
particular sales metálicas a base de cobre, fluor, arsénico,
utilizadas solas o en asociación.
- Substancias de síntesis,
moléculas químicas más o menos complejas, como por ejemplo los
derivados del estaño, los ázoes, los piretroides (cipermetrina,
permetrina), los amonios cuaternarios, los carbamatos, etc. Excepto
en ocasiones, estas substancias son o bien fungicidas o
insecticidas, y deben a menudo ser utilizadas en asociación
Por
razones de toxicidad y de ecotoxicidad, moléculas muy utilizadas en
el pasado, están actualmente prohibidas, como la aldrina (decreto nº
92-1074 aplicada desde octubre de 1994) o reglamentadas, como el
pentaclorofenol (decreto nº 94-647) o el HCH (decreto nº 92-1074).
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EL VEHÍCULO
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Más comúnmente llamado disolvente, su papel es transportar las
materias activas en la madera, depositarlas ahí y eliminarse
después, generalmente por secado natural. Se utilizan dos tipos
de disolventes:
- Los disolventes a base
de petróleo, de tipo aguarrás, que permiten solubilizar la
mayor parte de las substancias de síntesis y presentan un buen
poder de penetración y de difusión en la madera seca. Se
distingue:
- Los disolventes ligeros, con combustión entre 40 y 80ºC y
con evaporación relativamente rápida.
- Los disolventes pesados, más grasos, que ofrecen un buen
poder de difusión pero que presentan ciertos inconvenientes:
Secado lento, olor persistente, riesgos de manchas, problemas de
pegado....
- El agua, que
permite solubilizar todas las substancias hidrosolubles y
netamente las sales minerales y ciertas sales orgánicas (pentaclorofenato
de sodio, amonios cuaternarios, etc.). El agua permite
igualmente colocar en emulsión las substancias de síntesis que
no son solubles al agua. Según las formulaciones, la emulsión
podrá ser más o menos fina y más o menos estable.
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LOS PRINCIPIOS DE FIJACIÓN
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Se
identifican en relación a dos tipos de deterioros que son las pérdidas
por evaporación y por deslavado. Ciertas substancias son por
naturaleza insensibles a un tipo de deterioro. Así, las sales
metálicas no tienen pérdidas por evaporación y pueden
considerarse como fijas en relación a este riesgo. Por otra
parte, para ciertos usos, los riesgos de deterioro no existen.
Así, el riesgo de deslavado en clase de riesgo 1 (madera en el
interior y seco permanentemente) no es para ser tenido en
consideración, con la condición de que en ningún momento la
madera pueda ser sometida a un riesgo, incluso temporal, de
deslavado. En la práctica, se distinguen dos grandes principios
de fijación:
-
La fijación por reacción química, como
con las sales metálicas complejas en las que el cromo juega el
papel de elemento fijador del cobre, del arsénico o en algunos
casos del cobre; El ejemplo tipo de este mecanismo es la fijación
de sales CCA (cobre-cromo-arsénico), que son, actualmente, los
productos que presentan el grado de fijación más elevado.
- La fijación por
resinas, actúan por “pegado” de las materias activas;
Esta solución es principalmente usada para fijar las
substancias de síntesis.
Otros
tipos de fijación se desarrollan igualmente desde estos diez últimos
años; Recurren a ciertas propiedades físico-químicas:
Afinidad, tenso-activos.....
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LAS FAMILIAS DE LOS PRODUCTOS
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Según el tipo de asociación entre materias activas, vehículos
y principios de fijación, se encuentran actualmente en el
mercado un cierto número de familias de productos, muy específicos
de ciertos usos o procedimientos de tratamiento:
- Las sales sin fijación,
que son sales mono-componentes (flúor, boro o cobre) utilizadas
en solución en el agua. Resisten a la evaporación, pero no al
deslavado.
- Las sales fijadoras,
que son sales metálicas complejas, que tienen cromo para fijar
los metales “activos”. Durante los últimos 60 años,
numerosas combinaciones se han sucedido, asociando parcialmente
el cobre, el arsénico, el fluor, el cromo, el boro, el
mercurio, el fósforo. Actualmente, las únicas combinaciones
utilizadas de manera significativa son ante todo, las CCA
(Cobre-Cromo-Arsénico) y, en menor medida, las CC (Cobre-Cromo)
y las CCB (Cobre-Cromo-Boro) en las que sólo el cobre entra,
con el cromo en la reacción de fijación, quedándose el boro
sobrante soluble. Las CCA son conocidas por su gran poder de
resistencia al deslavado y la durabilidad de la protección
conferida: Ensayos de campo efectuados en 1960 por el plan
europeo sobre maderas enterradas revelaron ausencia de ataques
después de 38 años de exposición. Todas estas formulaciones,
con excepción de las que contienen flúor, son además
insensibles a la evaporación.
-
Los productos “orgánicos”, llamados
así porque contienen disolventes con petróleo para solubilizar
substancias activas de síntesis: Permetrina, lindano,...donde
la fijación se asegura por la incorporación de resinas. Estos
productos son generalmente buenos penetrantes y muy estables.
- Las “emulsiones”,
que utilizan el agua como vehículo, asociado a substancias de
síntesis que no son hidrosolubles y que son puestas en
emulsión con el agua. Estas emulsiones pueden ser más o menos
finas, desde la emulsión gruesa próxima a los polvos mojables
utilizados en productos fitosanitarios, hasta las
micro-emulsiones muy finas que caracterizan ciertos productos
actuales de tratamiento de la madera. Su estabilidad es en
general buena, excepto en casos de mezclas intempestivas o de
agregación accidental de cuerpos extraños (sobras, tierra,
cemento, etc...). Su fijación está asegurada por las resinas
y/o por los sistemas tensoactivos, por afinidad, etc.
-
Los productos “mixtos”, aparecidos
desde hace poco tiempo, asocian compuestos metálicos (cobre,
boro) a moléculas de síntesis que tengan por función, bien
fijarlas, bien extender el espectro de eficacia. Los primeros
productos de este tipo, aparecidos en 1986, asociaban el boro
con las sales de amonio cuaternarias principalmente para empleos
de clase de riesgo 2. Actualmente, asociaciones a base de cobre
y de moléculas orgánicas que han satisfecho los criterios de
ensayos de laboratorio son propuestas en el mercado para uso en
clase de riesgo 4. Falta todavía un poco de tiempo para poder
evaluar su comportamiento en las condiciones reales en relación
a los productos tradicionales, pero con los ensayos de campo que
se han iniciado, pronto
saldrán los primeros resultados.
- La creosota, que
es un producto de uso muy corriente para utilizaciones
específicas (protección de cruces de vías de trenes y postes
de línea esencialmente). Difiere de los productos precedentes
por dos particulariedades. Por una parte, las substancias
activas son un conjunto de numerosas moléculas (casi 100)
salidas de la destilación de la hulla (entre 100 y 500 ºC).
Por otra parte, no contiene vehículo o disolvente susceptibles
de evaporarse de la madera: Todo el producto introducido se
queda de manera estable en la madera tratada, durante la
duración del servicio requerido.
La
directiva CEE 94/60 fija las tenencias máximas en fenoles
solubles y en benzo-a-pireno y precisa igualmente ciertas
restricciones de utilización de maderas creosotadas. Éstas,
por ejemplo, están prohibidas para los locales habitados, las
zonas de juego y en caso de contacto con género alimenticio
(frutas, cereales,...) o con la piel.
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CLASES
DE RIESGO ACCESIBLES POR TIPOS DE PRODUCTOS
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Para que un producto pueda ser utilizado en una clase de
riesgo concreta, hace falta y es suficiente con que él
satisfaga los tests biológicos de eficacia (ver tabla
anterior).
Por
la naturaleza de sus substancias activas, su formulación
o sus principios de fijación, cada familia de productos
puede o no cubrir una clase de riesgo. La Tabla
siguiente resume los casos posibles,
entendiéndose que esta fiabilidad va igualmente a estar
condicionada por la especie de madera y el procedimiento
de tratamiento.
Tabla
de clases de riesgo
cubiertas por el tipo de producto
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| TIPO
DE PRODUCTO |
CLASES
DE RIESGO |
| 1 |
2 |
3 |
4 |
5 |
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Sales
metálicas no fijadoras
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x |
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|
|
|
|
Sales metálicas fijadoras |
x |
x |
x |
x |
x |
| Productos
orgánicos |
x |
x |
x |
|
|
|
Emulsiones |
x |
x |
depende
del procedi-
miento |
|
|
|
Productos "mixtos" |
x |
x |
x |
x |
sin
datos |
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Creosota (1) |
uso
desa-
consejado |
uso
desa-
consejado |
uso
restringido |
x |
uso
desa-
consejado |
(1)
Las restricciones de uso no surgen de una no fiabilidad
técnica, sino de especificaciones reglamentarias,
sanitarias o de simple confort.
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LAS
ESPECIFICACIONES DEL TRATAMIENTO
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Las especificaciones de tratamiento son particularmente
importantes, ya que ellas van a condicionar el éxito del
tratamiento. Se examinará sucesivamente:
- El contexto en el que se debe inscribir la elección de las
especificaciones
- La descripción de los niveles normalizados
- La influencia de la impregnabilidad y durabilidad de la
especie de madera
- La correspondencia entre niveles de tratamiento y clases de
riesgo.
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PREÁMBULO
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Una vez que la eficacia del producto se acoge para una clase de
riesgo, queda introducirlo en la madera, a una profundidad y
cantidad requeridas, en función del empleo y de la “zona
vulnerable” que ha podido ser identificada. Es la elección
adecuada de proceso de tratamiento la que, asociada a la especie
de madera y a su impregnabilidad, permite satisfacer estas
exigencias.
La norma europea EN 351-1 “Durabilidad de la madera y de los
materiales derivados de la madera - Madera maciza tratada con un
producto de protección - Parte
1: Clasificación de penetraciones y retenciones de los
productos de protección”
describe un cierto número de niveles de tratamiento,
caracterizados por la pareja penetración-retenciones,
susceptibles de responder a la gran mayoría de casos. Según
las obras y los riesgos asociados, estos niveles van a ser
elegidos en un norma de obras para fijar especificaciones de
tratamientos adaptados a la obra.
Pero para las obras o usos de la madera que no están cubiertos
por una norma específica, el único elemento de base del que se
dispone en este caso es la identificación de la clase de
riesgo. Sin embargo, la norma EN 351-1 no da directamente los
niveles de protección exigibles para una clase de riesgos
concretos. Esta decisión se deja a la apreciación del creador
o del prescriptor, quienes siguiendo la metodología de
decisión de la norma EN 335-2, va a deber elegir las
penetraciones y retenciones del producto adaptado a las
solicitaciones efectivas que puede aguantar una obra en situación
de servicio.
Para apreciar correctamente estas solicitaciones, el creador
deberá tener en cuenta las nociones y parámetros que ya han
sido mencionados en las páginas precedentes: La
exposición, la duración del servicio y lo que espera el
usuario final.
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IMPORTANCIA DE LA EXPOSICIÓN
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Tener
en cuenta la exposición es fundamental para poder evaluar sin
error el riesgo real al que están sometidas las obras. Esta
exposición, siendo más o menos severa, va a generar en una
clase de riesgo el desarrollo más o menos importante de agentes
biológicos presentes en esta clase. En otros términos, cada
clase conlleva un cierto número de peligros biológicos
potenciales, pero es la exposición la que va a activar estos
peligros latentes y los va a traducir en riesgos efectivos para
la madera en servicio o la obra. Por lo tanto se precisa
necesariamente una evaluación diferente de las exigencias de
durabilidad natural y/o prestaciones de los tratamientos de
protección según la severidad de la exposición.
Una obra puede no estar asociada más que a un tipo de exposición:
Por ejemplo, una carpintería de interior, en clase de riesgo 2,
corresponde generalmente a una exposición estándar que no
presenta variables significativas. En cambio, otras obras pueden
estar asociadas a varios tipos de exposiciones posibles: Es por
ejemplo el caso de armaduras, para las cuales la orientación de
la fachada en relación a los vientos y al sol tendrán una
fuerte incidencia sobre la exposición, lo mismo que la situación
geográfica de la construcción (borde del mar, montaña, zona
urbana...). El riesgo de ataque de termitas no se debe tener en
cuenta en zonas sin ataque.
Es por lo que estas diferencias de exposición inevitables podrán,
incluso en el interior de una clase de riesgo, traducirse en
exigencias de penetración y de retención diferentes.
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IMPORTANCIA DE LA DURACIÓN DEL SERVICIO
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La duración del servicio esperado tiene una consecuencia
directa sobre las características del tratamiento de protección
que se va a utilizar. Pero una
clase de riesgo no define automáticamente una duración de
servicio: Es la elección de las especificaciones la que
tendrá una influencia sobre la duración del servicio. Esta
noción debe ser particularmente tenida en cuenta para las obras
en el exterior en clases 3 y 4: Por ejemplo, según las
especificaciones de tratamiento, un poste en el suelo, por
definición en clase de riesgo 4, podrá tener una duración de
servicio comprendida entre 4 y 40 años.
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RESPONDER A LAS EXPECTATIVAS DEL USUARIO
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Las especificaciones de tratamiento deben responder a las
exigencias de durabilidad y de seguridad ligadas a la obra, así
como a las expectativas razonables del usuario. Las futuras
normas de obras definirán
en principio los niveles de protección adaptados a la obra. Si
estas normas no existen, o no indican especificaciones basadas
en la norma EN 351, el prescriptor debe poder apoyarse en
especificaciones generales, consideradas como satisfactorias
para la clase de riesgos identificadas y el tipo de especie
utilizada.
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LOS NIVELES DE PENETRACIÓN DE LOS PRODUCTOS
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La
norma EN 351 define nueve niveles de penetración,
clasificados del P1 al P9, que comprenden:
- Una exigencia de
penetración, o sea, una profundidad mínima a la que se
deberá encontrar del producto, en todo punto de la periferia
de la pieza de madera tratada. Se trata de penetración
lateral, a la que puede asociarse o no una penetración axial.
-
Una zona de análisis, que
es la zona que se extrae para analizar y en la que se debe
encontrar en medio la exigencia de retención.
Zona
de análisis según el tipo de especie
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Madera
perfecta distinta (duramen)
|
Madera
perfecta no distinta

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| La
zona de análisis no afecta más que a la albura |
La
zona de análisis concierne a toda
|
Así,
para el nivel P1 “sin exigencia”, se acepta una penetración
irregular, por ejemplo de 1 a 5 mm según los lugares, con un análisis
de retención que se hará en una media de 3 mm. Estas
exigencias difieren también según el tipo de especies ver
figura.
- Para las especies con albura
y madera perfecta distintas (pinos, douglas, alerce,
roble...), estas exigencias no conciernen más que la zona de
albura, excepto para el nivel P9 que concierne la albura y la
madera perfecta.
- Para las especies con albura
y madera perfecta no distintas (abeto, picea, álamo,
haya...), las exigencias de penetración y de zona de análisis
conciernen a la totalidad de la periferia de la madera.
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EL NIVEL RE RETENCIÓN
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El nivel de retención es la cantidad de producto que se debe
recubrir en la zona tratada o más precisamente en la zona de
análisis en el momento del tratamiento. Es generalmente el valor
crítico que es la cantidad eficaz y necesaria para
proteger correctamente la madera. El ajuste de las
concentraciones de las soluciones de tratamiento y el reglaje
de los materiales permiten introducir en la madera las
cantidades eficaces optimizándolas. En ciertos casos, la
exigencia de retención se deduce del valor crítico por
aplicación de un coeficiente de ajuste que puede ser
inferior, igual o superior a 1.
El
control de conformidad consiste en buscar, por análisis
químico en la zona de análisis, la cantidad de producto
efectivamente presente en la madera y compararlo a la
exigencia de retención que ha sido especificada.
Clases y
exigencias de penetración retenidos en Francia
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Los otros niveles no
mencionados en esta tabla figuran en la norma EN 351-1
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ESPECIFICACIONES DE TRATAMIENTO POR CLASE DE RIESGO |
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Debido a que las exigencias de duración de servicio y de
seguridad pueden ser diferentes en función del tipo de obra,
es en las normas de obras
que deben estar normalmente fijados los objetivos de
penetración y de retención, expresados conforme a las
definiciones de la norma EN 351. En ausencia de norma, es
deseable poder apoyarse sobre los útiles que permiten asociar
convenientemente las penetraciones y retenciones frente a una
clase de riesgo. Estas especificaciones deben también
traducir las particularidades de la región o del país
afectado, y susceptibles de tener una incidencia sobre la
naturaleza y las condiciones de desarrollo de los agentes biológicos
presentes en el país. Ellas deben integrar la promesa de una
duración de servicio razonablemente esperada. Esta
personalización de las especificaciones de tratamiento está
conforme a la carta y al espíritu de la norma EN 351-1.
Para tener en cuenta estos parámetros, tenemos, en el marco
de una norma de aplicación nacional, determinada
convencionalmente , especificaciones generales de tratamiento,
en términos de retención y de penetración correspondientes
a una clase de riesgo concreta. En ausencia de estipulaciones
específicas diferentes, son estos valores los que serán tácitamente
puestos en obra y exigidos en un contexto de buena información
entre el distribuidor y el usuario.
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ESPECIFICACIONES POR CLASE DE RIESGO |
El principio es que a cada clase de riesgo corresponde un
nivel de tratamiento determinado, de tal manera que todos los
parámetros del tratamiento (producto, cantidad, profundidad)
estén identificados después que la clase de riesgo y la
especie hayan sido elegidas.
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EL CASO PARTICULAR DE LA CLASE 3 |
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Se han mencionado dos niveles de tratamiento para esta clase.
Estos dos niveles reagrupan utilizaciones de la madera en
exterior, pero para las cuales el desarrollo de ataques puede
ser muy variable según las condiciones de exposición. El parámetro
esencial es la profundidad de rehumidificación, que define la
frecuencia y la importancia del riesgo de pudrición; Se
concibe fácilmente que una barrera vertical bajo el principio
del tejado va, bajo la acción de las mismas intemperies, a
humedecerse mucho menos a menudo y profundamente que una obra
del tipo pérgola, balcón exterior o enjaretado, para los
cuales la penetración de humedad puede ser importante y
durable, al menos en ciertas zonas, hasta en ocasiones
corresponder a un riesgo de clase 4. Así mismo, piezas de
fuerte sección va a tener tendencia, mucho más que las que
son blandas, a trabajar y generar grietas por contracción que
están en las zonas de acceso y de estancamiento de humedad,
sobre todo en las piezas horizontales o a nivel de las juntas.
Las diferencias esenciales entre estos tipos de situaciones
residen en la profundidad y la duración de la rehumidificación
que van a implicar el recurso a procesos y técnicas de
tratamiento muy diferentes. Es por lo que el nivel de prestación
necesario debe ser imperativamente identificado y especificado
mientras que se prescribe o realiza un tratamiento de clase 3.
En efecto, una subevaluación de la exposición y del riesgo
conllevará desórdenes más grandes. Esto es desgraciadamente
confirmado por la experiencia; Ya la mayor parte de siniestros
sobre las obras exteriores en madera son el resultado de un
tratamiento insuficiente para la clase 3.
Esta identificación debe efectuarse claramente, completando
la indicación de la clase 3 para el nivel de penetración
exigido o garantizado.
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DISTINCIÓN ENTRE ESPECIES IMPREGNABLES Y REFRACTARIAS |
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Se constata que para las maderas en exterior (clases 3 y 4), la
exigencia de penetración es más elevada para las especies
impregnables que para las especies refractarias. Esto, se
justifica sobre todo en la clase 3, por el hecho de que expuesto
a las mismas intemperies ocasionales, una madera impregnable va
generalmente a humedecerse más rápidamente y más
profundamente que una madera refractaria. Esta diferencia de
exigencia no tiene generalmente consecuencia a nivel del
tratamiento, porque a ciclo de tratamiento idéntico, la
penetración obtenida será superior con las especies
impregnables. Pero si la humidificación llega ser durable o
permanente (clase 4 o 5), acaba tarde o temprano por llegar a
las zonas profundas de la madera. Es por lo que se puede esperar
a que P8 sobre el pino garantize en la práctica una más larga
duración de servicio que P7 sobre la picea.
La
exigencia P7 (20 mm de penetración en lateral) sobre las
especies refractarias en clase 4 implica casi siempre
preparaciones disponibles mecánicas (incisiones, perforaciones)
o procesos muy particulares como el vacío-presión alternado.
Algunas especies, (abeto, douglas más raramente) autorizan a
veces esta penetración, pero la incertidumbre reside entonces
bien en las dificultades de identificación (mezcla abeto-picea),
bien en la pérdida de homogeneidad de los aprovisionamientos.
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Revista
PROTECMA
Revista de
Protección de la Madera
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www.esinal.es
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