INICIO 

Formación

Directorio de empresas

Asociaciones

Protección de la madera

Laboratorios acreditados

Leyes

Foro de
encuentro

Artículos

Fotos

Acerca del portal

Contacta con
nosotros

Portal  de
 protección de  la  MADERA

 


 

 Protección de la madera

 

LA METODOLOGÍA  DE LA PROTECCIÓN

El objetivo de un tratamiento de protección es conferir la mejor durabilidad posible a un producto u obra en madera. Su éxito depende de la aplicación de un cierto número de principios básicos que son descritos en este capítulo.

Excepto si la especie utilizada es resistente por naturaleza a los agentes de degradación de la madera (insectos xilófagos y hongos lignívoros), todo producto en madera en uso está sometido a un cierto número de riesgos biológicos. Estos riesgos llegan a ser peligros potenciales de degradación si se reúnen las condiciones necesarias para el desarrollo de los agentes biológicos. El riesgo de un ataque de hongo y de degradación por pudrición está unido a la humedad que la madera es susceptible de absorber una vez colocada en obra.

Así, en un suelo o una carpintería de interior al abrigo de la intemperie y de cualquier otra fuente de humedad, la madera no puede ser atacada más que por insectos: Un tratamiento insecticida de superficie será suficiente en este caso para protegerlo definitivamente. Por contra, si la obra está en una situación donde la madera está sistemáticamente húmeda de manera prolongada o permanente, podrá ser atacada por hongos de pudrición. Como en este caso todo el volumen es potencialmente vulnerable a la humedad, se necesita que la profundidad del tratamiento sea al menos igual que la zona vulnerable a la humedad.

Además, como un ataque de hongo está automática y sistemáticamente desde que se alcanza la humedad necesaria para su desarrollo, es particularmente importante identificar y prevenir ese riesgo a tiempo.  

 

  El PRINCIPIO DE LA  NORMALIZACIÓN


La evaluación de los riesgos, de la durabilidad natural de las especies y la elección de los tratamientos de protección se abarcan en un conjunto de normas europeas (normas EN) que se apoyan las unas en las otras. Su desarrollo está esquematizado en la siguiente, que indica la metodología general de decisión para definir la aptitud de una especie en una situación dada. Todas estas normas completan o sustituyen a las normas francesas correspondientes publicadas en 1986: NF B 50-100 (clases de riesgo y especificaciones de la madera tratada) y la NF X 40-100 (especificaciones del producto para el tratamiento) sin modificaciones significativas de los principios básicos.

  - DETERMINAR LA CLASE DE RIESGO DE LA OBRA

La primera etapa consiste en determinar, por una evaluación de riesgos, en qué tipo de las cinco clases de riesgo biológico se sitúa la obra. Cada clase corresponde a situaciones en servicio o a empleos generales de la madera para los que los agentes de alteración, y en cierta medida su modo de acción o virulencia, son los mismos o al menos comparables. Esta clasificación es el objetivo de la norma EN 335. Solos los riesgos de degradación de la estructura de la madera se tienen en cuenta, con excepción de los daños de orden estético.  

  - ELEGIR LA ESPECIE Y VERIFICAR SU DURABILIDAD

Se verifica después si la especie de madera elegida presenta una durabilidad natural suficiente para el uso al que se va a destinar (EN 350 y EN 460).

  - DEFINIR EL TRATAMIENTO DE PROTECCIÓN

Si la especie elegida no es suficientemente durable y no se puede sustituir por una especie durable, habrá que protegerla a través de un tratamiento apropiado, al menos en la zona que puede ser objetivo de un ataque biológico. Es sobre la base de la apreciación de esta superficie “vulnerable” y en relación con la impregnabilidad de la especie (EN 350) que van a establecerse las especificaciones de tratamiento apropiadas (EN 351) en términos de profundidad y cantidad de un producto del cual la eficacia intrínseca está verificada y validada (EN 599).  

Metodología de decisiones para definir la aptitud de una especie en una situación concreta

      


En resumen, una protección eficaz se asienta en un proceso de identificación-acción que comprende tres etapas sucesivas:
 IDENTIFICACIÓN DE LOS AGENTES
 DE ALTERACIÓN POSIBLES SEGÚN
 
LA SITUACIÓN DE LA MADERA
 ELECCIÓN DEL TRATAMIENTO DE PROTECCIÓN APROPIADO
 1. Qué naturaleza: ¿Insecto, hongo, termita...?  Un producto con un espectro de eficacia satisfactoria  
 2. Virulencia potencial del ataque (unido a la evaluación de la exposición)  Una cantidad eficaz adaptada a la naturaleza y severidad del ataque
 3. ¿Hasta qué profundidad?
 Una profundidad a la cual será necesario introducir el producto  


Las especificaciones de tratamiento corresponden exclusivamente a objetivos de resultado, que deben poder ser encontrados en la madera: ¿Qué producto, qué cantidad, qué volumen? Es la identificación de estos tres criterios que permite, por observación y análisis químico, pronunciarse sobre la conformidad del tratamiento a las especificaciones prescritas.

 

 EL PAPEL DE DIFERENTES INTERVINIENTES  DE LA OBRA


En la práctica, es el creador de la obra el que tendrá que determinar, en función de la situación, la clase de riesgo de la obra o de sus elementos constitutivos, y eventualmente la severidad del ataque potencial en relación con la exposición. En algunos casos particulares, puede ser llevado a fijar especificaciones complementarias o diferentes si están mejor adaptadas.

La estación de tratamiento o el aplicador del tratamiento tiene la responsabilidad de realizar una protección conforme a las especificaciones definidas para la clase de riesgo exigida, o a las especificaciones particulares si son diferentes.

En fin, este tratamiento se obtiene por un procedimiento (inmersión, autoclave) adaptado al resultado buscado. Todos los procedimientos no permiten esperar todas las prestaciones; Pertenece al que está al cargo del tratamiento elegir y aplicar el proceso que garantizará la obtención del resultado esperado.

 

 LAS CLASES DE RIESGO BIOLÓGICO

En una obra o en una función concreta, la madera puede ser sometida a la agresión de uno o varios agentes biológicos. Todas las situaciones pueden ser reagrupadas en categorías en las cuales estos riesgos son los mismos o suficientemente comparables. La norma europea EN 335 describe así cinco “clases de riesgo de ataque biológico” que son esencialmente definidas y jerarquizadas en relación a las posibilidades de humedad de la madera y la duración de esta humedad (Tabla 2.1).

 

 
Tabla 2.1: 
Definición de riesgo de ataque biológico (norma EN 335)


CLASES DE RIESGO

SITUACIÓN GENERAL EN SERVICIO

EXPO-
SICIÓN 
A LA HUMEDAD EN SERVICIO

HUMEDAD DE LA MADERA EN SERVICIO (1) 

APARICIÓN DE AGENTES BIOLÓGICOS

HONGOS

COLEÓP-
TEROS (2)

TERMITAS

PERFORA-
DORES MARINOS  

1

Fuera de contacto del suelo, en el interior (seco)

Ninguna


Siempre inferior a 20%



U


L

2

Fuera de contacto del suelo, (riesgo de humedad) Ocasional


Ocasional-
mente superior al 20%
U

U


L

 

3

Fuera de contacto del suelo, no abrigado Frecuente


Frecuente-
mente superior al 20%
U

U


L

4

En contacto con el suelo o el agua dulce
Permanente


Superior al 20% permanen-
temente  
U

U


L

 

5

En agua salada
Permanente


Superior al 20% permanen-
temente
U

U


L

U


U: Universalmente presente en Europa
L: Localmente presente en Europa

(1): Esta información figura en otra tabla de la norma. Está integrada aquí para una mejor comprensión.
(2): El riesgo de ataque puede ser insignificante en función de las situaciones específicas en servicio


Esta definición normalizada está relativamente resumida. En la práctica, esta presentación no es fácilmente explotable porque no permite identificar la profundidad o el volumen de la madera que puede llegar a ser el objetivo de un ataque, sobre todo frente a los hongos. Es indispensable para el prescriptor comprender lo que representa cada clase, para poder colocar las obras en la buena clase sin riesgo de error, con las exigencias de tratamiento que se derivan. Para hacerlo, el buen razonamiento consiste en identificar los tres parámetros siguientes:

·      La naturaleza de los riesgos biológicos, que va a definir el producto a utilizar.
·      El volumen concernido, que va a condicionar la elección de la especie (impregnabilidad) y/o el proceso de tratamiento.
·      La virulencia de los ataques potenciales de los hongos (débil, moderado o fuerte).

La Tabla siguiente es una extrapolación de la tabla de la norma EN 335, con una agregación de estos criterios complementarios. Más precisamente, describe en algunos ejemplos prácticos y de manera más completa lo que cubre cada clase de riesgo. Permite de esta manera identificar mejor los imperativos de protección asociados a cada clase, a partir de la evaluación de la zona vulnerable. 

 

Tabla 2.2 (principio):
Para comprender bien las clases de riesgo

SITUACIÓN EN USO

AGENTES DE ALTERACIÓN

 ZONA “VULNERABLE” (1) SALVO DURABILIDAD NATURAL SUFICIENTE

CLASE DE RIESGO (2)

INSECTOS (5) 

HONGOS 

 -  Siempre al abrigo de las intemperies (3)
 - Humedad de la madera inferior al 18%
 - Insectos con larvas 
 - Termitas
 Ninguno

 0 a 3 mm

1  

 - Siempre al abrigo de las intemperies (3) 
 - Humedad de la madera inferior al 18% 
 - Humedades posibles por condensaciones superficiales
 - Insectos con larvas 
 - Termitas

Pudriciones superficiales y ocasionales con virulencia débil

0 a 3 mm

2

 Bajo exposición débil (6)
 - Madera sometida a alteraciones rápidas de humedad (humedad superior al 20%) y de secado 
 - Sin estancamiento de agua 
 - Secado completo antes de rehumedecerse 
 - Sin humedad significativa en el extremo de la madera y en las juntas

 -  -  -  -  -  -  -  -  -  -  -  -  -   -  -  
Bajo exposición más fuerte (6)             
 
- Madera sometida a alternancias rápidas de humedad (humedad superior al 20%) y de secado 
 - Estancamiento del agua 
 - Penetración del agua de manera modera en el extremo de la madera y en las juntas

 - Insectos con larva 
 - Termitas

  -  -  -  -   - 
 - Insectos con larva 
 - Termitas 

 Pudriciones superficiales débilmente activas

  -  -  -  -   -  
Pudriciones más profundas y más activas

 

0 a 3 mm (4)
 (sin penetración del agua en la madera del extremo)

  -  -  -  -   -  -  -  
6 mm y más en lateral y hasta 30 a 50 mm en el extremo de la madera y en las juntas

3
(débil exposición)

  -  -  -  - 

3 
(fuer
te exposición)

 

Tabla 2.2 (continuación):
Para comprender bien las clases de riesgo

SITUACIÓN EN SERVICIO

AGENTES DE ALTERACIÓN 

ZONA “VULNERABLE” (1) EXCEPTO DURABILIDAD NATURAL SUFICIENTE

CLASE DE RIESGO (2)  

INSECTOS (5)

HONGOS

 - Madera sometida a humedades frecuentes y permanentes, contacto con el suelo, madera sumergida.    
 
- Retenciones y estancamientos de agua           
 
- Humedad de la madera superior al 20% durante largos periodos o en permanencia          
 
- Riesgos importantes de ataques de termitas (suelo y muros)
 - Insectos con larvas      
 
- Termitas
Pudriciones profundas de fuerte virulencia, incluyendo la pudrición suave.

Todo el volumen de la madera (por lo menos sobre una parte de las piezas)

4

 - Madera en contacto con el agua marina  
 
- Tronco y partes aéreas en situación severa de clase 4
 - Perfora-
dores marinos en las partes sumergidas

Pudriciones profundas con pudrición suave, en las partes aéreas

Todo el volumen de la madera

5


  - PRINCIPIOS DE BASE DE LAS CLASES DE RIESGO

·      Una clase de riesgo esta determinada por una o varias piezas de madera de una obra, y no a priori por el conjunto de la obra, salvo si todas las piezas están en situaciones idénticas. Ella puede aplicarse a una parte solamente de una pieza, por ejemplo a un ensamblaje, o al extremo de un poste que sale al exterior.
·      Una clase de riesgo es un estado de hecho, que parte de una situación en la obra. No se la puede cambiar más que modificando la concepción o la situación. Por ejemplo, vigas del suelo son de clase 2, pero pasan a clase 3, o clase 4, si ellas se prolongan al exterior para sostener una galería o un balcón.
·      En el interior de una clase de riesgo, el desarrollo de una alteración está unida a la exposición, a la especie, a las condiciones climatológicas, .... que tienen una incidencia directa sobre la actividad de los agentes biológicos. En una clase, las especificaciones de tratamiento podrán deber ser eventualmente ajustadas en función de estos parámetros.
·      Una clase de riesgo no define sistemáticamente una duración del servicio, sino sólo las características de un potencial ataque. En una clase, la elección de las especies, o las especificaciones del tratamiento, tendrá una incidencia directa sobre la duración del servicio. Un poste no tratado está en clase 4 incluso si no dura ni dos años. Esto implica imperativamente que una duración de servicio esperada haya sido fijada con antelación.  

 

 LA DURABILIDAD NATURAL  


Cuando se habla de la durabilidad natural de la madera, se trata de la durabilidad intrínseca de una especie y no de la durabilidad de una obra realizada con esta especie. Por otro lado, esta durabilidad es siempre relativa: Ella varía en función de los agentes de alteración y de la zona de madera (albura, madera perfecta duraminizada o no).

La experiencia adquirida desde hace años en este dominio, ha permitido a los expertos europeos redactar la norma EN 350 sobre la durabilidad natural de las especies más utilizadas en Europa. Ofrece indicaciones útiles sobre impregnabilidad de estas especies. En la prolongación de esta norma, la norma EN 460 es una guía de utilización que establece los sinónimos entre clases de riesgo y clases de durabilidad natural.

  - PRINCIPIOS DE CLASIFICACIÓN DE LA DURABILIDAD (EN 350-1)

  · DURABILIDAD FRENTE A LOS HONGOS
     La durabilidad frente a los hongos está fundada sobre:
     Ensayos reales (ensayos de campo) consistente en exponer la madera durante numerosos años al contacto del suelo (postes enterrados), hasta su rotura.
    Ensayos en laboratorio, en el caso en que los datos de campo en contacto con el suelo no están disponibles.
     Se deduce de estos ensayos cinco clases de durabilidad natural que no deben ser confundidas con las clases de riesgo biológico:
    Clase 1: Muy durable
    Clase 2: Durable
    Clase 3: Medianamente durable
    Clase 4: Débilmente durable
    Clase 5: No durable
     La durabilidad frente a los hongos no concierne más que a la madera perfecta: Las alburas deben ser consideradas como no durables para todas las especies.  

  · DURACIÓN DE SERVICIO Y DURABILIDAD NATURAL
     Incluso si no hay relación automática entre las clases de riesgo y la duración de servicio de una obra, algunos elementos tienen una influencia sobre la duración durante la cual una especie va a conservar sus características.
    En clases 1 y 2, el criterio dominante es la resistencia a los insectos: Si la especie es resistente por naturaleza, la durabilidad es prácticamente ilimitada. Las estructuras en roble o en castaño de los castillos y las catedrales lo testimonian.
    En clase 3, la aproximación depende más de la concepción y de los fenómenos de retoma de agua. Si la exposición es débil, o si la concepción conduce a un resultado equivalente, se está prácticamente en el mismo caso de figura que en la clase 2 (estructuras ventiladas por ejemplo), bajo la reserva de que la especie sea resistente de manera natural en clase 3. Bajo una exposición más severa, la humedad será más durable y más profunda, pero si las retenciones y las acumulaciones de agua son evitadas (carpinterías exteriores por ejemplo), se puede pensar de manera razonable con una duración de vida de 20 años o más. En esta clase de riesgo, numerosos ejemplos (casas normandas o alsacianas con palomares varias veces centenarios, iglesias noruegas de madera del siglo XII....) demuestran allí también la durabilidad natural de la madera.  
     Esta apreciación no tiene en cuenta eventuales desordenes como las deformaciones, los retraimientos, los bollos y las fisuras, que pueden, a veces en cierta medida, aumentar el riesgo de ataque creando puntualmente zonas de penetración y de acumulación de humedad. Una protección de superficie apropiada (pintura, lasur, barniz) y un mantenimiento regular, que limite y ralentice los cambios de humedad entre la madera y la atmósfera, permite limitar en gran parte estas anomalías.
     En todos los casos, hay que conservar en mente que la frontera entre una clase 3 “severa” y una clase 4 es muy fluctuante. Así, por ejemplo, una pudrición horizontal en el exterior sometida a riesgos de clase 3, pasa a situación de clase 4 desde que aparecen en su superficie grietas de contracción, sinónimo de acumulación de agua.
     - En clase 4 (madera en contacto con el suelo, inmersas o en situación de humidificación durable), los riesgos de ataque son muy dependientes de las condiciones de servicio. Por ejemplo, el mismo poste dura dos veces más en un suelo arcilloso y compacto, incluso rico en humedad pero poco permeable al aire, que en un suelo ligero y aireado, donde se encuentra a la vez humedad, calor y oxígeno.  

ESPECIE

CLASE DE RIESGO

CLASE 1

CLASE 2

CLASE 3

CLASE 4

 Castaño

SI

SI

SI SI
 Douglas SI SI SI NO
 Picea NO NO NO NO
 Arce NO NO NO NO
 Fresno NO NO NO NO
 Haya NO NO NO NO
 Alerce SI SI SI NO
 Olmo SI SI NO NO
 Álamo NO NO NO NO
 Pino marítimo SI SI SI NO
 Pino negro SI SI NO NO
 Pino silvestre SI SI SI NO
 Abeto NO NO NO NO


SI: La especie, sin albura, es usada sin tratamiento de protección
NO: La especie, incluso sin albura, no es utilizable sin tratamiento de protección


               

Revista PROTECMA
Revista de Protección de la Madera

www.esinal.es


El portal es propiedad de



editora de la revista Protecma

Esinal ediciones S.L. - Apartado de correos 392
20800 - Zarautz (Guipúzcoa) - Tel. : 943 13 47 54 - Fax : 943 13 49 43