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Portal
de
protección de la MADERA |
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| Protección
de la madera |
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LA
METODOLOGÍA
DE LA PROTECCIÓN
El objetivo de un tratamiento de protección es conferir la mejor
durabilidad posible a un producto u obra en madera. Su éxito
depende de la aplicación de un cierto número de principios básicos
que son descritos en este capítulo.
Excepto si la especie utilizada es resistente por naturaleza a los
agentes de degradación de la madera (insectos xilófagos y
hongos lignívoros), todo producto en madera en uso está
sometido a un cierto número de riesgos biológicos. Estos
riesgos llegan a ser peligros potenciales de degradación si
se reúnen las condiciones necesarias para el desarrollo de
los agentes biológicos. El riesgo de un ataque de hongo y de
degradación por pudrición está unido a la humedad que la
madera es susceptible de absorber una vez colocada en obra.
Así, en un suelo o una carpintería de interior al abrigo de la
intemperie y de cualquier otra fuente de humedad, la madera no
puede ser atacada más que por insectos: Un tratamiento
insecticida de superficie será suficiente en este caso para
protegerlo definitivamente. Por contra, si la obra está en
una situación donde la madera está sistemáticamente húmeda
de manera prolongada o permanente, podrá ser atacada por
hongos de pudrición. Como en este caso todo el volumen es
potencialmente vulnerable a la humedad, se necesita que la
profundidad del tratamiento sea al menos igual que la zona
vulnerable a la humedad.
Además, como un ataque de hongo está automática y sistemáticamente
desde que se alcanza la humedad necesaria para su desarrollo,
es particularmente importante identificar y prevenir ese
riesgo a tiempo.
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El PRINCIPIO DE LA
NORMALIZACIÓN
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La evaluación de los riesgos, de la durabilidad natural de las especies
y la elección de los tratamientos de protección se abarcan
en un conjunto de normas europeas (normas EN) que se apoyan
las unas en las otras. Su desarrollo está esquematizado en la
siguiente, que indica la metodología general de decisión
para definir la aptitud de una especie en una situación dada.
Todas estas normas completan o sustituyen a las normas
francesas correspondientes publicadas en 1986: NF B 50-100
(clases de riesgo y especificaciones de la madera tratada) y
la NF X 40-100 (especificaciones del producto para el
tratamiento) sin modificaciones significativas de los
principios básicos.
- DETERMINAR LA CLASE DE RIESGO DE LA
OBRA
La primera etapa consiste en determinar, por una evaluación de riesgos,
en qué tipo de las cinco clases de riesgo biológico se sitúa
la obra. Cada clase corresponde a situaciones en servicio o a
empleos generales de la madera para los que los agentes de
alteración, y en cierta medida su modo de acción o
virulencia, son los mismos o al menos comparables. Esta
clasificación es el objetivo de la norma EN 335. Solos los
riesgos de degradación de la estructura de la madera se
tienen en cuenta, con excepción de los daños de orden estético.
- ELEGIR LA ESPECIE Y VERIFICAR SU
DURABILIDAD
Se verifica después si la especie de madera elegida presenta una
durabilidad natural suficiente para el uso al que se va a
destinar (EN 350 y EN 460).
- DEFINIR EL TRATAMIENTO DE PROTECCIÓN
Si la especie elegida no es suficientemente durable y no se puede
sustituir por una especie durable, habrá que protegerla a
través de un tratamiento apropiado, al menos en la zona que
puede ser objetivo de un ataque biológico. Es sobre la base
de la apreciación de esta superficie “vulnerable” y en
relación con la impregnabilidad de la especie (EN 350) que
van a establecerse las especificaciones de tratamiento
apropiadas (EN 351) en términos de profundidad y cantidad de
un producto del cual la eficacia intrínseca está verificada
y validada (EN 599).
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Metodología
de decisiones para definir la aptitud de una especie en una
situación concreta.
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En
resumen, una protección eficaz se asienta en un proceso de identificación-acción que comprende tres etapas sucesivas:
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IDENTIFICACIÓN
DE LOS AGENTES
DE
ALTERACIÓN POSIBLES SEGÚN
LA
SITUACIÓN DE LA MADERA
|
ELECCIÓN
DEL TRATAMIENTO
DE PROTECCIÓN
APROPIADO
|
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|
1.
Qué naturaleza: ¿Insecto, hongo,
termita...?
|
Un producto con un espectro
de eficacia satisfactoria
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2.
Virulencia potencial del ataque
(unido a la evaluación de la
exposición)
|
Una cantidad eficaz adaptada
a la naturaleza y severidad del
ataque
|
3. ¿Hasta qué profundidad?
|
Una profundidad a la cual será
necesario introducir el producto
|
|
Las especificaciones de tratamiento
corresponden exclusivamente a objetivos de resultado, que
deben poder ser encontrados en la madera: ¿Qué producto, qué
cantidad, qué volumen? Es la identificación de estos tres
criterios que permite, por observación y análisis químico,
pronunciarse sobre la conformidad del tratamiento a las
especificaciones prescritas.
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EL
PAPEL DE DIFERENTES INTERVINIENTES
DE LA OBRA
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|
En la práctica, es el creador de la obra el
que tendrá que determinar, en función de la situación, la
clase de riesgo de la obra o de sus elementos constitutivos, y
eventualmente la severidad del ataque potencial en relación
con la exposición. En algunos casos particulares, puede ser
llevado a fijar especificaciones complementarias o diferentes
si están mejor adaptadas.
La estación de tratamiento o el aplicador del
tratamiento tiene la responsabilidad de realizar una protección
conforme a las especificaciones definidas para la clase de
riesgo exigida, o a las especificaciones particulares si son
diferentes.
En
fin, este tratamiento se obtiene por un procedimiento (inmersión,
autoclave) adaptado al resultado buscado. Todos los
procedimientos no permiten esperar todas las prestaciones;
Pertenece al que está al cargo del tratamiento elegir y
aplicar el proceso que garantizará la obtención del
resultado esperado.
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LAS
CLASES DE RIESGO BIOLÓGICO
|
En una obra o en una función concreta, la
madera puede ser sometida a la agresión de uno o varios
agentes biológicos. Todas las situaciones pueden ser
reagrupadas en categorías en las cuales estos riesgos son los
mismos o suficientemente comparables. La norma europea EN 335
describe así cinco “clases de riesgo de ataque biológico”
que son esencialmente definidas y jerarquizadas en relación a
las posibilidades de humedad de la madera y la duración de
esta humedad (Tabla 2.1).
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Tabla
2.1:
Definición de riesgo de ataque biológico (norma EN 335)
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CLASES
DE RIESGO
|
SITUACIÓN GENERAL EN SERVICIO
|
EXPO-
SICIÓN
A LA HUMEDAD EN SERVICIO
|
HUMEDAD DE LA MADERA EN SERVICIO (1)
|
APARICIÓN DE AGENTES BIOLÓGICOS
|
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|
HONGOS
|
COLEÓP-
TEROS (2)
|
TERMITAS
|
PERFORA-
DORES MARINOS
|
|
|
1
|
Fuera
de contacto del suelo, en el interior (seco)
|
Ninguna
|
Siempre inferior a 20%
|
|
U
|
L
|
|
|
|
|
2
|
Fuera
de contacto del suelo, (riesgo de humedad)
|
Ocasional
|
Ocasional-
mente superior al 20%
|
U
|
U
|
L
|
|
|
|
|
3
|
Fuera
de contacto del suelo, no abrigado
|
Frecuente
|
Frecuente-
mente superior al 20%
|
U
|
U
|
L
|
|
|
|
|
4
|
En contacto con el suelo o el agua dulce
|
Permanente
|
Superior
al 20% permanen-
temente
|
U
|
U
|
L
|
|
|
|
|
5
|
En agua salada
|
Permanente
|
Superior
al 20% permanen-
temente
|
U
|
U
|
L
|
U
|
|
|
U:
Universalmente presente en Europa
L:
Localmente presente en Europa
(1): Esta información figura en otra tabla de
la norma. Está integrada aquí para una mejor comprensión.
(2): El riesgo de ataque puede ser insignificante en
función de las situaciones específicas en servicio
Esta definición normalizada está
relativamente resumida. En la práctica, esta presentación no
es fácilmente explotable porque no permite identificar la
profundidad o el volumen de la madera que puede llegar a ser
el objetivo de un ataque, sobre todo frente a los hongos. Es
indispensable para el prescriptor comprender lo que representa
cada clase, para poder colocar las obras en la buena clase sin
riesgo de error, con las exigencias de tratamiento que se
derivan. Para hacerlo, el buen razonamiento consiste en
identificar los tres parámetros siguientes:
·
La naturaleza de los riesgos biológicos, que va a definir el producto a
utilizar.
·
El volumen concernido, que va a condicionar la elección de la especie (impregnabilidad)
y/o el proceso de tratamiento.
·
La virulencia de los ataques potenciales de los hongos (débil, moderado
o fuerte).
La Tabla
siguiente es una extrapolación de la tabla de la norma EN
335, con una agregación de estos criterios complementarios. Más
precisamente, describe en algunos ejemplos prácticos y de
manera más completa lo que cubre cada clase de riesgo.
Permite de esta manera identificar mejor los imperativos de
protección asociados a cada clase, a partir de la evaluación
de la zona vulnerable.
|
|
Tabla
2.2 (principio):
Para comprender
bien las clases de riesgo
|
SITUACIÓN
EN USO
|
AGENTES DE ALTERACIÓN
|
ZONA “VULNERABLE” (1) SALVO DURABILIDAD NATURAL
SUFICIENTE
|
CLASE DE RIESGO (2)
|
|
INSECTOS (5)
|
HONGOS
|
-
Siempre al abrigo de las intemperies (3)
- Humedad de la madera inferior
al 18% |
- Insectos con larvas
- Termitas
|
Ninguno
|
0 a 3 mm
|
1
|
-
Siempre al abrigo de las intemperies (3)
- Humedad de la madera inferior
al 18%
- Humedades posibles por condensaciones superficiales |
- Insectos con larvas
- Termitas
|
Pudriciones superficiales y ocasionales con virulencia débil
|
0 a 3 mm
|
2
|
Bajo
exposición débil (6)
-
Madera sometida a alteraciones rápidas de humedad (humedad
superior al 20%) y de secado
- Sin estancamiento de agua
-
Secado completo antes de rehumedecerse
- Sin humedad
significativa en el extremo de la madera y en las juntas
- - - - - -
- - - - - -
- - -
Bajo
exposición más fuerte
(6)
- Madera sometida a alternancias rápidas de humedad
(humedad superior al 20%) y de secado
- Estancamiento del agua
-
Penetración del agua de manera modera en el extremo de la
madera y en las juntas |
- Insectos con larva
- Termitas
- - - - -
- Insectos con larva
- Termitas
|
Pudriciones superficiales débilmente activas
- - - - -
Pudriciones más profundas y más activas
|
0 a 3 mm (4)
(sin penetración del agua en la madera del
extremo)
- - - - - - -
6 mm y más en lateral y hasta 30 a 50 mm en el extremo
de la madera y en las juntas
|
3
(débil exposición)
- - - -
3
(fuerte exposición) |
|
|
Tabla
2.2 (continuación):
Para comprender
bien las clases de riesgo
|
SITUACIÓN
EN SERVICIO
|
AGENTES DE ALTERACIÓN
|
ZONA “VULNERABLE” (1) EXCEPTO DURABILIDAD NATURAL
SUFICIENTE
|
CLASE DE RIESGO (2)
|
|
INSECTOS (5)
|
HONGOS
|
-
Madera sometida a humedades
frecuentes y permanentes, contacto con el suelo, madera
sumergida.
- Retenciones y estancamientos de agua
- Humedad de la madera superior al 20% durante largos
periodos o en permanencia
- Riesgos importantes de ataques de termitas (suelo y
muros)
|
-
Insectos con larvas
- Termitas
|
Pudriciones
profundas de fuerte virulencia, incluyendo la pudrición suave. |
Todo
el volumen de la madera (por lo menos sobre una parte de las
piezas) |
4
|
- Madera en contacto con el
agua marina
- Tronco
y partes aéreas en situación severa de clase 4
|
- Perfora-
dores marinos en las
partes sumergidas
|
Pudriciones
profundas con pudrición suave, en las partes aéreas
|
Todo el volumen de
la madera |
5
|
|
- PRINCIPIOS DE BASE DE LAS CLASES DE
RIESGO
·
Una clase de riesgo esta determinada por una o varias piezas de madera
de una obra, y no a priori por el conjunto de la obra, salvo si
todas las piezas están en situaciones idénticas. Ella puede
aplicarse a una parte solamente de una pieza, por ejemplo a un
ensamblaje, o al extremo de un poste que sale al exterior.
·
Una clase de riesgo es un estado de hecho, que parte de una situación
en la obra. No se la puede cambiar más que modificando la
concepción o la situación. Por ejemplo, vigas del suelo son de
clase 2, pero pasan a clase 3, o clase 4, si ellas se prolongan
al exterior para sostener una galería o un balcón.
·
En el interior de una clase de riesgo, el desarrollo de una alteración
está unida a la exposición, a la especie, a las condiciones
climatológicas, .... que tienen una incidencia directa sobre la
actividad de los agentes biológicos. En una clase, las
especificaciones de tratamiento podrán deber ser eventualmente
ajustadas en función de estos parámetros.
·
Una clase de riesgo no define sistemáticamente una duración del
servicio, sino sólo las características de un potencial
ataque. En una clase, la elección de las especies, o las
especificaciones del tratamiento, tendrá una incidencia directa
sobre la duración del servicio. Un poste no tratado está en
clase 4 incluso si no dura ni dos años. Esto implica
imperativamente que una duración de servicio esperada haya sido
fijada con antelación.
|
|
LA
DURABILIDAD NATURAL
|
|
Cuando se habla de la durabilidad natural de
la madera, se trata de la durabilidad intrínseca de una especie
y no de la durabilidad de una obra realizada con esta especie.
Por otro lado, esta durabilidad es siempre relativa: Ella varía
en función de los agentes de alteración y de la zona de madera
(albura, madera perfecta duraminizada o no).
La experiencia adquirida desde hace años en
este dominio, ha permitido a los expertos europeos redactar la
norma EN 350 sobre la durabilidad natural de las especies más
utilizadas en Europa. Ofrece indicaciones útiles sobre impregnabilidad de estas especies. En la prolongación de esta
norma, la norma EN 460 es una guía de utilización que
establece los sinónimos entre clases de riesgo y clases de
durabilidad natural.
- PRINCIPIOS
DE CLASIFICACIÓN DE LA DURABILIDAD (EN 350-1)
· DURABILIDAD
FRENTE A LOS HONGOS
La durabilidad frente a los hongos está
fundada sobre:
-
Ensayos reales (ensayos de campo) consistente en exponer la madera
durante numerosos años al contacto del suelo (postes
enterrados), hasta su rotura.
-
Ensayos en laboratorio, en el caso en que los datos de campo en contacto
con el suelo no están disponibles.
Se deduce de estos ensayos cinco clases de
durabilidad natural que no deben ser confundidas con las clases
de riesgo biológico:
-
Clase 1: Muy durable
-
Clase 2: Durable
-
Clase 3: Medianamente durable
-
Clase 4: Débilmente durable
-
Clase 5: No durable
La durabilidad frente a los hongos no
concierne más que a la madera perfecta: Las alburas deben ser
consideradas como no durables para todas las especies.
· DURACIÓN
DE SERVICIO Y DURABILIDAD NATURAL
Incluso si no hay relación automática entre
las clases de riesgo y la duración de servicio de una obra,
algunos elementos tienen una influencia sobre la duración
durante la cual una especie va a conservar sus características.
-
En
clases 1 y 2, el criterio dominante es la resistencia a los insectos: Si la especie
es resistente por naturaleza, la durabilidad es prácticamente
ilimitada. Las estructuras en roble o en castaño de los
castillos y las catedrales lo testimonian.
-
En
clase 3, la
aproximación depende más de la concepción y de los fenómenos
de retoma de agua. Si la exposición es débil, o si la concepción
conduce a un resultado equivalente, se está prácticamente en
el mismo caso de figura que en la clase 2 (estructuras
ventiladas por ejemplo), bajo la reserva de que la especie sea
resistente de manera natural en clase 3. Bajo una exposición más
severa, la humedad será más durable y más profunda, pero si
las retenciones y las acumulaciones de agua son evitadas
(carpinterías exteriores por ejemplo), se puede pensar de
manera razonable con una duración de vida de 20 años o más.
En esta clase de riesgo, numerosos ejemplos (casas normandas o
alsacianas con palomares varias veces centenarios, iglesias
noruegas de madera del siglo XII....) demuestran allí también
la durabilidad natural de la madera.
Esta apreciación no tiene en cuenta eventuales desordenes como las
deformaciones, los retraimientos, los bollos y las fisuras, que
pueden, a veces en cierta medida, aumentar el riesgo de ataque
creando puntualmente zonas de penetración y de acumulación de
humedad. Una protección de superficie apropiada (pintura, lasur,
barniz) y un mantenimiento regular, que limite y ralentice los
cambios de humedad entre la madera y la atmósfera, permite
limitar en gran parte estas anomalías.
En todos los casos, hay que conservar en mente que la frontera entre una
clase 3 “severa” y una clase 4 es muy fluctuante. Así, por
ejemplo, una pudrición horizontal en el exterior sometida a
riesgos de clase 3, pasa a situación de clase 4 desde que
aparecen en su superficie grietas de contracción, sinónimo de
acumulación de agua.
-
En clase 4 (madera
en contacto con el suelo, inmersas o en situación de
humidificación durable), los riesgos de ataque son muy
dependientes de las condiciones de servicio. Por ejemplo, el
mismo poste dura dos veces más en un suelo arcilloso y
compacto, incluso rico en humedad pero poco permeable al aire,
que en un suelo ligero y aireado, donde se encuentra a la vez
humedad, calor y oxígeno.
|
|
ESPECIE
|
CLASE DE RIESGO
|
|
CLASE 1
|
CLASE
2
|
CLASE
3
|
CLASE
4
|
| Castaño |
SI |
SI |
SI |
SI |
| Douglas |
SI |
SI |
SI |
NO |
| Picea |
NO |
NO |
NO |
NO |
| Arce |
NO |
NO |
NO |
NO |
| Fresno |
NO |
NO |
NO |
NO |
| Haya |
NO |
NO |
NO |
NO |
| Alerce |
SI |
SI |
SI |
NO |
| Olmo |
SI |
SI |
NO |
NO |
| Álamo |
NO |
NO |
NO |
NO |
| Pino
marítimo |
SI |
SI |
SI |
NO |
| Pino
negro |
SI |
SI |
NO |
NO |
| Pino
silvestre |
SI |
SI |
SI |
NO |
| Abeto |
NO |
NO |
NO |
NO |
|
|
SI:
La especie, sin albura, es usada sin tratamiento de protección
NO: La especie, incluso sin albura, no es utilizable sin tratamiento de
protección
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Revista
PROTECMA
Revista de
Protección de la Madera
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www.esinal.es
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