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 Protección de la madera

 

CARPINTERÍAS EXTERIORES

  OBRAS Y EMPLEOS AFECTADOS

Este capítulo concierne a las ventanas, las puertas-ventanas, las puertas exteriores, las persianas, las contraventanas y en general el conjunto de cerramientos en madera.

Bajo esta nominación general, se encuentran usos en los cuales las condiciones de exposición de la madera, y por consecuencia las certificaciones y los riesgos a los cuales está sometida, son muy variables según el caso. Los riesgos son muy diferentes de una obra a la otra, pero igualmente según la localización de las piezas en una misma obra, lo que hace delicado una aproximación global por obra.

Las ventanas constituyen el ejemplo representativo de los numerosos parámetros que pueden influir en el comportamiento de la madera en este tipo de obras:
- Retrato eventual en relación al descubierto del muro exterior.
- Naturaleza del acabado.
- Concepción de los derramamientos y de las uniones.
- Zonas bajas más expuestas que las altas.
- Puesta en obra de eventuales preparaciones para el exterior...

Hay muchos factores que pueden hacer pasar toda o parte de la obra de una situación donde el riesgo es prácticamente nulo a una situación de riesgos máximos.
En estas condiciones, se concibe que la puesta en obra de las técnicas de concepción y de fabricación más eficaces constituye un requisito indispensable, antes de definir un sistema de protección que podrá entonces ser lo más ligero posible, manteniéndose perfectamente adaptado a las necesidades reales. En el caso contrario, se podrá difícilmente evitar el considerar la carpintería como que estará sometida a los máximos riesgos, con todos los aspectos a tener en cuenta que se derivan de ello: Elección de especies durables y/o de un producto y un proceso de tratamiento largo.

 

  CLASES DE RIESGO

Todas estas obras están esencialmente en la clase de riesgo 3, a menos que estén en permanencia al abrigo de las intemperies o de cualquier fuente de humedad, en cuyo caso se deben considerar como carpinterías interiores.
Las ventanas y las puertas exteriores corresponden a usos de clase 3 a débil exposición, con la condición de que todas las reglas de concepción y de drenaje hayan sido respetadas. El riesgo de humidificación puede incluso ser prácticamente nulo, por ejemplo en la parte alta de las ventanas colocadas en el entrante de la fachada. Es por contra más significativo para el travesaño bajo que puede estar más fuertemente expuesto y sometido a riesgos de degradación notables si:
- El drenaje no es eficaz.
- El tapado de rendijas del vidrio falla.
- Las uniones no gozan de estanqueidad.

Excepto si sus caras exteriores están protegidas por una preparación exterior ventilada, las ventanas colocadas en el plano de las fachadas estarán al menos en una situación de clase 3 con fuerte exposición, y por lo general en clase 4. Es el caso también de los chasis de vidrieras y de presión.

Las contraventanas, las persianas y los estores exteriores son más solicitados que las ventanas y están a menudo en clase de riesgo 3 con fuerte exposición. Es sobre todo en el caso de ciertas persianas tradicionales, por el hecho de su concepción (uniones en seco insuficientemente drenadas) y/o de su puesta en obra (proximidad del suelo).

  EXIGENCIAS DE DURACIÓN DE SERVICIO


Son variables según las obras, pero las que participan en el cerramiento y la cubierta pasan de la garantía decenal. En todo caso, las obras de carpintería exterior no son provisionales y la esperanza lógica del usuario es de una duración de servicio de más de 10 años, incluso con el requisito de un mantenimiento mínimo.

 

  DISPOSICIONES CONSTRUCTIVAS


En el sector de las carpinterías exteriores, las disposiciones constructivas tienen una importancia considerable. Es en efecto en este dominio de empleo que nos encontramos, en caso de desorden, las peores adecuaciones entre la concepción, la instalación de la obra y las prestaciones del tratamiento eventual.
Cada vez más, los tratamientos de protección, a pesar de lo eficaces que sean, no tienen como finalidad paliar las insuficiencias de fabricación y de instalación. Por contra, una concepción apropiada y una fabricación cuidadosa permiten siempre reducir considerablemente las necesidades en protección.

Se puede citar ,en concreto, de forma no exhaustiva, las precauciones siguientes:
- Evitar, tanto como se pueda, la colocación de ventanas al descubierto de la fachada y colocar útilmente las disposiciones arquitectónicas (borde de tejado....).
- Impedir los riesgos de humidificación para una concepción adecuada de la unión entre el durmiente y el muro.
- Aportar un gran cuidado al drenaje de los travesaños bajos e intermedios, a la estanqueidad de las uniones y a tapar las rendijas de los vidrios y de los elementos de llenado.
- Respetar las especificaciones de la normas de  “Carpinterías en madera 
- Especificaciones técnicas de las ventanas, puertas-ventanas y chasis fijos en madera”.
- Elegir, preferentemente un sistema de acabado que no contribuya a encerrar la humedad en la madera. Es casi siempre el caso de los acabados demasiado espesos y demasiado estancos, cuando no se mantienen correctamente y cuando aparecen las primeras degradaciones de la película.
- Si es posible, aplicar el acabado sobre las piezas antes de unirlas.
- En las persianas, aplicar al menos una capa de impresión antes de unir los elementos; Prever una tabla para proteger la madera de pie en la parte alta de las lamas; Sobre las persianas con barras y enfilada, un chaflán de lamas facilita el chorreo de agua por las trasera de las barras.
- Para las ventanas y los cerramientos, optar por concepciones que eviten las concentraciones de agua en las uniones fijas.

 

  ESPECIES DE MADERAS UTILIZABLES


  
  SIN TRATAMIENTO

Todas las especies naturalmente durables en clase 3 pueden ser utilizadas sin tratamiento, si es posible eliminar totalmente la albura. Estas especies se mencionan en las Tablas de  especies tropicales al menos para las más usadas actualmente.

Pero la eliminación de la albura plantea a menudo problemas, sobre todo en las especies que no presentan siempre un límite bien diferenciado entre la albura y el duramen.

    CON TRATAMIENTO

En principio todas las especies convienen, ya que no hay dificultad concreta en obtener los diversos niveles de penetración de la clase 3, con la condición de utilizar el proceso requerido.

Es pues, ante todo, la concepción de la obra y el análisis de riesgos los que determinan las prestaciones del tratamiento y las características del binomio proceso-especie. En este contexto, todas las especies son utilizables -excepto por supuesto en clase 4-, en cuanto que sean aceptables desde el punto de vista de sus propiedades tecnológicas y mecánicas.

 

  CÓMO EJECUTAR EL TRATAMIENTO


    PRODUCTO Y PROCESO

Las especificaciones de tratamiento siguientes son específicas para las carpinterías exteriores de tipo ventanas y son las que actualmente están en vigor en el marco de la certificación de ventanas. Las otras obras (bow-windows, chásis de vidrieras o de presión...) particularmente expuestas deben estar asimiladas a las carpinterías exteriores en clase de riesgo 3 con fuerte exposición o en clase 4.
- El producto debe ser de clase 3, conforme a la norma EN 599. Puede estar aplicado, según las prestaciones esperadas, por inmersión, por pulverización (flow-coat) o en autoclave de doble vacío.

Los productos utilizados hoy en día son todavía productos en disolvente orgánico por razones de estado de la superficie o de la velocidad de evaporación de los disolventes. Pero en el futuro se usarán emulsiones en agua que permitirán respetar las reglamentaciones futuras sobre los compuestos orgánicos volátiles (VOCs).
- La elección del proceso está directamente unido a los niveles de penetración del producto, que dependen de la concepción y de la realización de la carpintería. En el curso de estos últimos años, la concepción y la fabricación de ventanas han evolucionado, sensiblemente, hacia soluciones que limitan de manera importante los riesgos de humidificación. Se puede pues considerar que sobre una carpintería concebida y fabricada según las técnicas actuales, el riesgo de humidificación, y por consecuencia el objetivo de penetración del producto, corresponde:

- Al nivel  P1 de la clase 3 bajo débil exposición para las caras longitudinales (madera de hilo), sin importar la impregnabilidad de la especie.
- A una situación intermedia entre los niveles P1 y P5 para las secciones transversales (madera de pie), que sea en la práctica de una penetración axial de 25 mm para las especies impregnables y de 10 mm para las otras especies. Esta penetración no corresponde a un nivel normalizado según la EN 351, pero surge de la experiencia adquirida y de las especificidades de concepción y de comportamiento en servicio de las ventanas.

Estas prestaciones pueden ser alcanzadas por simple inmersión con la mayor parte de las especies, con la condición de que el tratamiento sea realizado sobre los elementos antes de su ensamblaje. Después de montarlo, la situación es completamente diferente, porque la penetración del producto en la madera de pie está bloqueado por la estanqueidad de las uniones. Una vez la carpintería colocada, estas uniones pueden abrirse, lo que conlleva una humidificación local generadora de desórdenes y, más o menos a largo plazo, de pudrición.
Si se deben tratar los elementos montados, hay que recurrir a un proceso más eficaz que la inmersión: El autoclave de doble vacío, con un ciclo de tratamiento que comporta imperativamente al menos una fase de vacío inicial o una fase de ligera presión del orden de 1 a 2 bares. Un doble vacío que no funcione más que en fase de inmersión seguido de un vacío inicial no permite más que una “semi-inmersión”.
Sobre algunas especies particularmente refractarias, incluso un tratamiento por doble vacío de elementos montados es insuficiente para asegurar la penetración axial requerida. Sobre estas especies, el tratamiento debe realizarse sobre los elementos separados, antes de montarlos.
Por contra, ciertas concepciones particulares de montajes pueden asegurar un drenaje perfecto (uniones abiertas, uniones mecánicas con tapado de rendijas continua de las caras internas). En estas condiciones, la penetración del producto en madera de pie puede revelarse inútil, lo que autoriza los procesos de tratamiento de tipo pulverización, flow-coat o similares.

    LA IMPORTANCIA DEL ACABADO

Sobre carpinterías exteriores, el acabado es particularmente importante. Contribuye, en efecto, por la protección física que aporta, a limitar la penetración de la humedad y permite así reducir las necesidades en el tratamiento.
Las especificaciones de tratamiento precedentes tienen en cuenta la presencia de un acabado. En ciertos países como Gran Bretaña, esta asociación “protección y acabado” está incluso considerado desde hace mucho tiempo como un “sistema de protección” completo, probado y tenido en cuenta en marco de la normalización europea.
La condición esencial para que este tipo de sistema sea eficaz es que el acabado sea regularmente mantenido en condiciones perfectamente definidas desde el principio. De lo contrario, los riesgos reales que afectaran a la carpintería en uso no estarían sólo limitados a los que han sido definidos desde la concepción.

    RIESGOS DEL AZULADO EN SERVICIO

Si la especie de madera es sensible al azulado y el acabado es transparente, el producto de protección debe ser eficaz contra este agente.

 

  CÓMO PRESCRIBIR: PLIEGO DE CONDICIONES

  
  SIN TRATAMIENTO DE PROTECCIÓN

Además de la clase de riesgo a cubrir, el cuaderno de cargas debe indicar nominativamente la o las especies elegidas. Por precaución complementaria, igualmente hay que precisar que deben estar purgadas de albura.

    CON TRATAMIENTOS DE PROTECCIÓN

Las indicaciones que siguen no afectan más que a las ventanas. De todas formas, las persianas y otros cerramientos en madera, correctamente concebidos y drenados, pueden ser considerados como ventanas en lo que afecta al tratamiento.

       - EXIGENCIAS MÍNIMAS OBLIGATORIAS A ESPECIFICAR REFIRIÉNDOSE A LAS NORMAS CORRESPONDIENTES    

           1. “Madera tratada para la clase 3  con nivel de penetración P1 y exigencias de penetración en madera de pie específicas a las carpinterías exteriores”.

            Esta formulación viene a fijar las exigencias siguientes que pueden eventualmente ser detalladas:
            - Clase de riesgo de uso de la madera: 3 según la norma europea EN 335.
            - Producto de clase 3 conforme a la norma europea EN 599, con mención del valor crítico en la oferta.
            - Tratamiento para la clase 3 con los niveles de retención y de penetración R3 P1 según la norma europea EN 351, completada con una penetración axial de 25 mm (especies impregnables) o 10 mm (especies refractarias).

           2. Eventualmente, eficacia complementaria anti-termitas, para las obras en regiones termitadas.
           3. Eventualmente, eficacia complementaria anti-azulado.

  CÓMO CONTROLAR EL TRATAMIENTO

    EL CERTIFICADO DE TRATAMIENTO

Debe imperativamente acompañar la madera tratada, con todos los elementos necesarios relativos a su identificación. El certificado de tratamiento preventivo.

   MUESTRAS Y ANÁLISIS DE CONFORMIDAD

Todas las maderas tratadas conforme a las especificaciones prescritas pueden ser analizadas para verificar la conformidad del tratamiento. El muestreo debe ser realizado con cuidado para ser lo más representativo posible del lote de madera tratada.
- Verificar los orígenes en caso de entregas fraccionadas.
- No tomar muestras a menos de 5 cm de las extremidades de las piezas, si se desea controlar la penetración axial.
- La norma europea EN 351 indica las modalidades de un muestreo estadísticamente representativo.

Para una verificación de la penetración lateral, el análisis en laboratorio consiste en extraer todas las materias activas en la zona de análisis de 3 mm. La cantidad de producto descubierto (retención) será comparado al valor crítico del producto. En clase de riesgo 3 y con un tratamiento por inmersión, la retención encontrada debe ser al menos igual al 50% del valor crítico para declarar la muestra válida.
Para una verificación axial, se buscará la presencia de producto a 10 mm (especie refractaria) o a 25 mm (especie impregnable), pero sin proceder a una medida cuantitativa.

    CERTIFICACIÓN DE CALIDAD

Los productos de tratamiento certificados están elaborados y comercializados por fabricantes titulares del derecho de uso de una marca y regularmente controladas. Durante estos controles, se toman muestras y analizan. Además, se verifican las condiciones de trabajo y las modalidades de autocontrol en la empresa. Los productos con marca son certificados conforme a las exigencias de eficacia de la norma EN 599 para la clase de riesgo y las dosis de aplicación indicadas. Esta certificación garantiza igualmente la seguridad del producto frente a la higiene, la salud y el medio ambiente.

      

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