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 Protección de la madera

 

MADERAS NO EDIFICABLES DE USO EXTERIOR

  OBRAS Y EMPLEOS DE ESTA MADERA AFECTADAS


Este apartado afecta a todas las obras en madera colocadas en el exterior y que no pasan del dominio del edificio. Se trata esencialmente:

  - De las obras para creación de espacios exteriores con destino funcional o lúdico.
- Equipos exteriores agrícolas.
- Mobiliario urbano o rural.
- Obras ligeras de ingenierías civil.

Las principales obras en madera de este tipo son las siguientes:
- Equipamientos  para zonas de juegos, recorridos deportivos, espacios verdes, terrenos escolares, parkings de autopistas,...
- Creaciones de jardines: Vallados enterrados, planos, postes, escaleras, retenciones de tierra...
- Mobiliario y equipamientos urbanos: Bancos públicos, preparaciones de zonas peatonales, protecciones de árboles y de plantaciones...
- Madera de agricultura: Palos de viñas, tutores, escaleras, secaderos de cereales...
- Pasarelas y puentes peatonales, escaleras exteriores, guarda cuerpos,...
- Muros de sostenimiento, pantallas acústicas, muros antirruido...
- Preparación de proyectos de agua y marinos: Puentes, pilotajes, enjaretados, plataformas, retenciones de márgenes escarpadas,...

Las traviesas del tren y los postes telegráficos son objeto de normas y cuadernos de cargas específicos  y no son examinados más que en estos documentos.
En todos los empleos, la madera se encuentra la mayor parte del tiempo en una situación de riesgos máximos, al menos para los elementos expuestos en permanencia a la humedad:

- Elementos en contacto con el suelo o cerca del suelo.
- Elementos en contacto con el agua o cerca del agua.
- Piezas horizontales y uniones que forman piezas en el agua.

Estas situaciones pasan de la clase de riesgo 4, incluso de la clase de riesgo 5 cuando la madera está en contacto con el agua del mar.
Sin embargo, las partes aéreas bien drenadas, de uniones que forman piezas en el agua, pueden pasar eventualmente de la clase 3. Pero esta distinción no es fácil ponerla en práctica, por las siguientes razones:

- No es siempre fácil tratar de manera diferente dos partes de una misma obra, cuando son de una misma pieza.
- Las piezas menos solicitadas son a menudo las menos numerosas de la obra.
- Es más fácil, más económico y más seguro considerar el conjunto de la obra como reveladora de la clase de riesgo máxima.

En el caso en que la concepción y la situación de la obra permitan de forma certera colocar ciertos elementos en clase 3, el tratamiento de protección eventual deberá en todo estado de causa estar realizado en autoclave. Además, esto tiene una excepción a la norma general: Ella necesita una validación perfecta de las soluciones técnicas y una toma de responsabilidad en consecuencia.

 

  CLASES DE RIESGO

Estas obras llegan a la clase de riesgo 4 ó 5 (agua de mar). Los elementos fuera de contacto con el suelo y del agua que no forman pieza en el agua pueden llegar a la clase de riesgo 3, asociado a condiciones de exposición severas.

 

  EXIGENCIAS DE DURACIÓN DE SERVICIO


Recordamos que una clase de riesgo no define automáticamente una duración de servicio.  Por ejemplo, un poste de vallado en una especie poco durable y no o mal tratada está siempre en la clase 4, incluso si no dura más que 3 años antes de romperse. El comprador no debe fiarse únicamente de la indicación de la clase de riesgo, y debe exigir del vendedor de la obra o de la estación de tratamiento una duración de servicio esperada.

Para este tipo de obras, la duración mínima de servicio no debería ser inferior a 10 años, excepto en casos particulares de obras temporales con duración de vida limitada. Puede incluso fijarse de manera razonable en 20 años, y a menudo incluso más. Es en todos los casos que lo permiten las especificaciones francesas normalizadas de tratamiento para las clases de riesgo 4 y 5. Naturalmente, toda especificación de nivel inferior, que haya sido formulada voluntariamente o por error en la apreciación del riesgo, se traducirá automáticamente por una disminución, a veces muy importante, de la duración de servicio.

 

  DISPOSICIONES CONSTRUCTIVAS


Incluso si en estas obras, la madera deberá la mayor parte de las veces aguantar las exposiciones más severas, hay que buscar sistemáticamente todas las soluciones que permitirán reducir, si no eliminar los puntos de retención de agua.
Como para las estructuras exteriores, existen disposiciones que permiten localmente pasar de la clase de riesgo 4 a la clase de riesgo 3. Pero por seguridad, se exigirá al menos, en caso de tratamiento, una retención de producto en la madera que corresponda al valor crítico de la clase 4. Porque la finalidad de pasar de la clase 4 a la clase 3 es también la de poder utilizar especies refractarias que no se impregnan bastante para la clase 4; No hay que, además, arriesgarse en la retención del producto, ya que no es más difícil tratar una especie refractaria en autoclave con una solución de tratamiento de clase 4 que con una solución de clase 3.
En todos los casos, incluso en la clase 4. se tendrá sistemáticamente interés en tomar todas las medidas que reduzcan las probabilidades de filtración y acumulación de agua en la madera. Estas precauciones serán en todos los casos indispensables para pasar de la clase 4 a la clase 3. Será en particular:

- Aislar en la medida de lo posible todas las piezas - sobre todo los postes - del contacto permanente con el suelo y el agua.
- Mientras que los postes reposan en la albañilería o sobre pletinas, la periferia del poste debe imperativamente desbordar al menos 10 mm en relación al soporte (principio del vierteaguas).
- Las piezas horizontales o inclinadas deben estar fijadas del lado de su cara no expuesta, por tirafondos no transversales.
- Todos los trabajos, muescas, mortajas y horadaciones transversales o bornes deben ser efectuados antes del tratamiento.
- Las horadaciones y mortajas bornes no deben realizarse sobre las caras horizontales superiores, ni sobre las uniones sometidas al chorreo del agua.
- En la medida de lo posible, remplazar las uniones con semi-madera o con mortajas-horadaciones por uniones segadas o de simple contacto.
- Orientar las piezas horizontales con la cara interior hacia lo alto, para que las grietas aparezcan esencialmente sobre las caras interiores.
-
  En caso de acabado, seleccionar los lasures que, en cierta medida, dejan respirar la madera. Las pinturas y los barnices deben estar regularmente mantenidos: En efecto, desde que se degradan, el agua pasa bajo la película del acabado y humidifica la madera favoreciendo el riesgo de ataque de hongos y de pudrición. Los lasures con espesor repasados en exceso, sin colocar descubierto el soporte durante las operaciones de mantenimiento, pueden llevar al mismo resultado.

En todos los casos, para estos empleos con riesgos máximos, no hay que contentarse de soluciones a medias. En efecto, la duración de vida de la obra es totalmente dependiente de su concepción, de la elección juiciosa de la o de las especies, y de la calidad del producto y del tratamiento eventuales. Si todas estas premisas se respetan, la obra podrá durar varias decenas de años. En caso contrario, los ataques de hongos más o menos virulentos pondrán en peligro la solidez de la obra, y por supuesto reducirán su duración de vida.
En particular, mientras se trata de obras para las cuales la seguridad de los usuarios está en juego, no se puede poner en duda descuidar estos riesgos.

 

  ESPECIES DE MADERAS UTILIZABLES

Esta selección está basada únicamente en los criterios de durabilidad natural y de aptitud a los tratamientos de protección de las especies. No tiene en cuenta las otras características a considerar para la concepción de las obras (características mecánicas, estabilidad dimensional, disponibilidad, coste, etc.).

    SIN TRATAMIENTO

Todas las especies cuya durabilidad natural es suficiente para la clase de riesgo 4 son convenientes, a condición de que hayan sido purgadas de su albura.
De todas formas, en los casos de exposición a altos riesgos - contacto permanente con el suelo o el agua y elementos enterrados por ejemplo- la durabilidad es muy variable y sobre todo dependiente de las condiciones locales particulares: Clima, naturaleza del suelo....y de la sección de las piezas.
Entre las especies tropicales, la bété, el douka, el doussié, el iroko, el moabi y algunas otras especies de durabilidad comparable convienen para estos empleos, pero la disponibilidad o el coste de estas maderas hacen que su uso sea a menudo disuasivo. Atención al azobé que presenta una excelente resistencia cuando está sumergido, pero cuya durabilidad en el contacto con el suelo no es siempre suficiente.
De una forma general, las soluciones que requieren durabilidad natural para la clase de riesgo 4 presentan una relación coste de fabricación/duración de servicio poco favorable. De esta forma, a menudo es preferible elegir las especies impregnables tratadas en autoclave.

   CON TRATAMIENTO

Gracias a su albura abundante y perfectamente impregnable, y a la durabilidad natural de su duramen, los pinos son las especies que permiten las duraciones de servicio más elevadas con diferencia con un tratamiento de protección disponible.
Son prácticamente las únicas especies a aconsejar para todos los usos de clase 4.
El alerce puede igualmente convenir, pero en razón de su albura poco abundante, es mejor reservarlo para los elementos en madera redonda de pequeña y mediana dimensión. En efecto, una vez descuartizada, la albura es casi eliminada y el tratamiento no podrá más que acrecentar ligeramente la durabilidad natural del duramen.
El abeto douglas posee una albura de importancia significativa, pero que se impregna mal y de forma aleatoria. Algunos casos aislados ponen en evidencia comportamientos más favorables debidos sin duda a las condiciones de crecimiento particulares, razón por la cual es preferible no prescribir esta especie para las situaciones con riesgos máximos.

  - LAS MADERAS REDONDAS

En todos los casos, pero más fuertemente durante un contacto permanente con el suelo o el agua, la duración de servicio de una madera redonda tratada será siempre mejor que la de una descuartizada. En efecto, sobre una madera redonda, la corona de albura totalmente impregnada de producto constituirá una protección eficaz. Por contra, las maderas descuartizadas, salvo alguna excepción, presentan siempre una parte más o menos importante de duramen poco impregnada. El creador tendrá interés, en el caso de obras muy solicitadas como los pilotajes, las bases de puentes, las retenciones de los márgenes escarpados, etc., de tener preferencia por una solución que tienda a un máximo de maderas redondas.

 
-
LAS ESPECIES POCO O NADA IMPREGNABLES

No es a priori imposible utilizar, bajo la forma de maderas redondas obtenidas de árboles jóvenes por tanto ricos en albura, de las especies poco o nada impregnables como el abeto o la picea, en situación de clase 4 (maderas enterradas sobre todo). Es necesario sin embargo que la penetración del producto sea al menos igual a 20 mm, conforme a las especificaciones francesas de tratamiento. Pero este resultado no puede ser esperado más que recurriendo a una preparación mecánica previa, bajo la forma de incisiones o perforaciones. Estas técnicas pesadas no son posibles más que en postes de línea o similares, o sea, de un diámetro al menos igual a 150 mm.
Esta preparación se acompaña igualmente de una operación de agrietamiento por secado brutal en un horno (proceso Estrade). Esta técnica está destinada a provocar artificialmente, con tratamiento, las grietas que se formarían después de la colocación de los postes, y que conllevaría una ruptura en la continuidad de la corona de albura tratada, con la aparición de “grietas blancas”.

 

  CÓMO EJECUTAR EL TRATAMIENTO DEL PRODUCTO Y PROCESO


El producto utilizado será exclusivamente de clase 4 ó 5 y aplicado en autoclave de vacío y presión, que es el único proceso que lleva a una saturación completa de las zonas impregnables en producto de tratamiento. Las tasas de disolución serán cuidadosamente respetadas, conforme a las indicaciones del distribuidor o las recomendaciones de la certificación  para los productos de tratamiento. Esta tasa de disolución está casi siempre directamente unida a la clase enfocada, así como al abanico de las protecciones buscadas (eficacia anti termitas, resinosas o con hojas...).
El tratamiento no puede ser eficaz más que si las maderas están secas (tasa de humedad inferior al 25%) antes de su entrada al autoclave, lo que impone retrasos para las colocación en la obra que hay que tener en cuenta.

   TRABAJOS DE LAS PIEZAS TRATADAS

Los trabajos deben, en principio siempre, realizarse antes del tratamiento.

A lo sumo algunos trabajos poco profundos pueden efectuarse después del tratamiento, con la condición de que se trate de pino tratado en clase 4 y que no afecten más que a partes aéreas fuera de contacto con el suelo.
- Los cepillados se deben evitar porque levantan la mayor parte de la protección conferida en el tratamiento. Las piezas que necesiten un cepillado deben haberlo recibido antes del tratamiento. Sólo un ligero raspado, antes del acabado, es posible después del tratamiento.
- Por lo general, todo trabajo después de un tratamiento en autoclave se debe excluir, porque el retratamiento manual de los recortes no tendrá la misma eficacia que el tratamiento inicial. Las pocas excepciones a esta regla se estudiarán caso por caso.
- Los trabajos ligeros (agujeros, muescas...) sin retratamiento de recortes son a veces posibles sobre pino tratado P8 en clases de riesgo 3 y 4, para las partes aéreas y donde no se forman acumulaciones de agua.
- Los trabajos posteriores al tratamiento se deben evitar en clase de riesgo 3 sobre las especies poco impregnables tratadas P5 en autoclave (pino y picea sobre todo).

 

  CÓMO PRESCRIBIR: PLIEGO DE CONDICIONES


  
SIN TRATAMIENTO DE PROTECCIÓN

Además de la clase de riesgo a cubrir, el cuaderno de cargas debe indicar nominativamente la o las especies elegidas. Por precaución complementaria, hay igualmente que precisar que deben estar purgadas de albura.
En este caso, la duración de servicio no puede ser responsabilidad del distribuidor de la madera.

  CON TRATAMIENTO DE PROTECCIÓN

    EXIGENCIAS MÍNIMAS OBLIGATORIAS A ESPECIFICAR, REFIRIÉNDOSE A LAS NORMAS CORRESPONDIENTES

         1. Prescripción según la clase de riesgo:

               - Para la clase 5: “Madera tratada  para la clase 5” bien para la R5 P8 sobre maderas redondas y la R5 P9 sobre madera descuartizada. En la práctica, se priorizará las soluciones que recurran a las maderas redondas, porque la penetración de 6 mm en las zonas de duramen (P9) es muy improbable con las maderas normales, incluyendo los pinos, lo que excluye también la utilización de las especies refractarias.
               - Para la clase 4: “Maderas tratadas  para la clase 4”.
               - Para la clase 3: “Maderas tratadas para la clase 3, nivel mínimo R4 P5 sobre las especies refractarias”. No se prescribira especies impregnables en la clase 3, ya que éstas permiten acceder sin dificultad a la clase 4.

          2. Precisar que las “retenciones deben cubrir en todos los casos la eficacia frente a termitas”. Esto se traduce en que el valor crítico, según la EN 599, tiene en cuenta este riesgo. Pedir que este valor crítico figure en la oferta.

          3. Precisar la especie querida o posible, verificando que es compatible con la exigencia de clase de riesgo y de penetración.

 

  CÓMO CONTROLAR EL TRATAMIENTO

   EL CERTIFICADO DE TRATAMIENTO

El certificado debe imperativamente acompañar el lote de madera tratada con todos los elementos necesarios relativos a su identificación. El certificado de tratamiento preventivo. 

   MUESTRAS Y ANÁLISIS DE CONFORMIDAD

Todas las maderas tratadas conforme a las especificaciones prescritas pueden ser analizadas para verificar la conformidad del tratamiento. El muestreo debe ser realizado con cuidado para ser lo más representativo posible del lote de madera tratada.

- Verificar los orígenes en caso de entregas fraccionadas.
- No tomar muestras a menos de 20 cm de las extremidades de las piezas.
- La norma europea EN 351 indica las modalidades de un muestreo estadísticamente representativo.

El análisis en laboratorio consiste en extraer, en la zona, todas las materias activas.

- En la clase 4, el control se realiza sobre la totalidad de la albura que debe estar impregnada por completo y contener al menos el valor crítico de la clase; En las maderas redondas de especies refractarias, el controle se da sobre 20 mm. Las zonas de duramen aparente no son analizadas pero deben revelar la presencia de producto.
- En la clase 5, el control se da también sobre la totalidad de la albura, que debe contener la retención de la clase 5. En madera descuartizada, el control sobre el duramen aparente se realiza sobre 6 mm.
- En la clase 3, sobre especies refractarias, el control analítico se realiza en el lateral sobre un espesor de 6 mm, en donde se debe encontrar el valor crítico de la clase 4. Por otro lado, la penetración axial, a nivel de las maderas de pie o con trabajos -¡de donde viene la necesidad de realizarlas con tratamiento!- debe revelar, visualmente, la presencia de producto hasta 50 mm al menos. Esta evaluación visual no plantea problemas con los tratamientos de sales CCA.

  CERTIFICACIÓN DE CALIDAD

Las maderas certificadas deben  provenir de estaciones de tratamiento titulares del derecho de uso de la marca y son regularmente controladas. Durante estos controles, se toman muestras y se analizan. Además, se verifican las condiciones de trabajo y las modalidades de autocontrol en la empresa. El conjunto de estas verificaciones permite reducir, si no eliminar las necesidades de control de conformidad en la obra.

 

      

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