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 Protección de la madera

 

CARPINTERÍA Y ESTRUCTURAS EN EXTERIORES

  OBRAS Y EMPLEOS AFECTADOS

Este capítulo afecta a todos los elementos de estructura puestos en servicio en el exterior y, de esta manera, expuestos de forma más o menos intensiva a la acción de las intemperies:

  - Carpinterías y estructuras exteriores
  - Pérgolas
  - Balcones
  - Pasarelas
  - Terrazas y escaleras exteriores

Y de una forma general todos los elementos exteriores que deben responder a las exigencias de resistencia mecánica y de seguridad.
En estas diferentes situaciones, la madera puede estar más o menos humidificada, de manera intermitente, más o menos tiempo y más o menos a menudo, o de manera continua, según el grado de exposición de la obra a las intemperies. Según la importancia de la exposición, la madera puede encontrarse en situaciones variables, yendo de la clase 2 a la clase de riesgo 4, incluso 5 en caso de inmersión en agua marina.
Conviene precisar que las maderas pueden estar en el exterior, sin encontrarse por ello realmente expuestas a las intemperies; Es el caso de las piezas de madera en los bajo techos, o bajo los colgadizos, que están en clase de riesgo 2.
Entre estas excepciones, las maderas en exterior alcanzan en general la clase 4, al menos para las piezas más expuestas: Piezas horizontales susceptibles de rajarse y de retener agua, uniones, piezas en madera de pie expuestas y con más razón si están en contacto con el suelo.
Sería naturalmente simple considerar en todos los casos que el riesgo es máximo (clase de riesgo 4) para todos los elementos en exterior y, en consecuencia, de prescribir sistemáticamente un tratamiento de protección pesado y de buenas prestaciones, en autoclave de vacío y presión. Pero esto no es lógico, ni sobre el plano económico ni sobre el plano técnico. En efecto, una concepción y disposiciones constructivas adaptadas permiten a menudo reducir los riesgos de humidificación en proporciones importantes, incluso eliminarlos totalmente.
Con concepciones de favorecer el drenaje y la evacuación de agua, y fuera del contacto con el suelo, ciertos elementos pueden alcanzar la clase 3. En esta clase, el primer nivel de tratamiento, P4 - P1 puede realizarse si la exposición es débil y para algunos elementos aislados puestos en obra de manera bien específica (revestimientos exteriores ventilados, por ejemplo), o para una parte de las piezas solamente. En este último caso, esta distinción no tiene consecuencias prácticas, en la medida en que la elección de la durabilidad requerida o de tratamiento se aplica a las zonas más solicitadas de la pieza y determina el nivel de protección de toda la pieza.

 

  CLASES DE RIESGO

Todas las clases de riesgo, desde la clase 2 a la clase 5, son posibles, en función del grado de exposición a las intemperies de las piezas o de los elementos.

 

  EXIGENCIAS DE DURACIÓN DE SERVICIO


El objetivo normal del usuario es la duración de servicio de la obra, o sea, varias decenas de años, lo que es del todo posible si se utilizan para la obra soluciones adaptadas.
Contractualmente, la duración de servicio en la construcción no puede ser inferior a 10 años (responsabilidad decenal).

Tabla de clases de riesgo posibles para las maderas de estructura colocadas en obra al exterior

CONDICIONES DE EXPOSICIÓN: MADERA EN EL EXTERIOR

EJEMPLOS CLASE DE RIESGO Y NIVELES DE PENETRACIÓN DEL PRODUCTO
Siempre resguardada de las intemperies o de las proyecciones de agua

 


- Bajo las caras del voladizo
- Piezas resguardadas por un borde al menos igual que su altura

Clase 2
(P4 - P1) (1)
- Clima templado
Humedad de la madera siempre inferior a 18%

- Clima tropical
Humedad de la madera > 20% y riesgo importante de termita

- Todas las piezas
- Estudiar caso por caso y vigilar las proyecciones

Clase 3 y 4
(P8 - P5) (1)

Exposición directa a las intemperies


- Pies de arcos exteriores estudiándo apropiadamente el anclado y las condiciones de derramamiento
- Postes verticales aislados del suelo

 


Clase 3 
(P4 - P1) (1)
y más frecuentemente
(P8 - P5) (1)

Pies verticales o pendiente superior a 60ª con, al mismo tiempo:
- Extremidad superior resguardada
- Ninguna unión o encastramiento
- Clima ambiente templado
El resto de casos - Todas las obras exteriores
- Prolongamientos exteriores de las piezas interiores transversales
Clase 4
(P8)
Maderas sumergidas en agua de mar - Parte sumergida de postes y pilotes Clase 5 (P8 - P5)
Clase 4 para la parte aérea

(1) Especies impregnables - Especies refractarias

 

  DISPOSICIONES CONSTRUCTIVAS


En todos los casos, hay que tomar todas las disposiciones que reducen las probabilidades de infiltración y de acumulación de agua. Las medidas siguientes son un mínimo indispensable para pasar de la clase de riesgo 4 a la clase de riesgo 3.
- Aislar en la medida de lo posible todas las piezas -sobre todo los postes- del contacto permanente con el suelo o agua.
- Mientras que los postes estén en la fábrica o en pletinas, la periferia del poste debe imperativamente desbordar al menos 10 mm en relación al soporte.
- Las piezas horizontales o inclinadas deben estar fijadas del lado de su cara no expuesta, por tirafondos no transversales.
- Todas las fabricaciones, espigas, muescas y taladrados transversales o bornes deben efectuarse con tratamiento.
- Los taladrados y muescas no drenados no deben realizarse sobre las caras horizontales superiores, ni en las uniones sometidas a chorreo de agua.
- En la medida de lo posible, remplazar las uniones de medias maderas o con espigas-muescas por uniones duraderas o de simple contacto.
- Orientar las piezas horizontales con la cara del lado interior hacia el alto, para que las grietas aparezcan esencialmente sobre los lados interiores.
- En caso de acabado, escoger los lasures, que en cierta medida, dejan respirar la madera. Las pinturas y los barnices deben ser regularmente mantenidos; En efecto, desde que se degradan, el agua pasa bajo la lámina del acabado y humidifica la madera favoreciendo el riesgo de ataque de hongos de pudrición. Los lasures extraídos secos, repasados en exceso sin colocar al desnudo el soporte durante las operaciones de mantenimiento, pueden conllevar al mismo resultado.

 

  ESPECIES DE MADERAS UTILIZABLES


Esta selección está basada únicamente en los criterios de durabilidad natural y de aptitud a los tratamientos de protección de las especies. No tienen en cuenta otras características para la concepción de las obras de estructura (características mecánicas, estabilidad dimensional, disponibilidad, coste, etc.).

  SIN TRATAMIENTO

En clase de riesgo 4, incluso las especies más durables, se arriesgan a no satisfacer las duraciones de servicio muy largas: 20 ó 30 años por ejemplo para estructuras muy expuestas.
En clase 3, hay que tener en cuenta el coste y la disponibilidad de las especies más durables, así como la dificultad técnica para desalburarlas. Entre las que tienen hojas y son templadas, se podrá utilizar esencialmente el roble o el castaño. Entre las resinosas, el alerce puede ofrecer piezas de dimensiones suficientes sin albura. El douglas podría igualmente convenir, pero presenta a veces una albura abundante. Entre las especies tropicales, el bété, el moabi, el douka, el iroko y algunas otras especies de durabilidad equivalente podrán ser empleadas en función de su disponibilidad en aserrado de dimensiones suficientes.

  CON TRATAMIENTO

En clase de riesgo 4, sólo los pinos, pueden garantizar duraciones de servicio importantes para estos usos.
En clase 3, todas las especies pueden convenir. Entre las resinosas, el douglas y el alerce serán un poco menos exigentes a nivel de la concepción de las obras que el abeto o la picea.

 

  PRODUCTO Y PROCESO


El producto utilizado será de la clase 3 o 4 según la clase de riesgo. Entregado la mayor parte de las veces en forma de concentrado para diluir en agua, la tasa de dilución será cuidadosamente respetada, conforme a las indicaciones del distribuidor o a las recomendaciones de la certificación. Esta tasa de disolución está casi siempre directamente unida a la clase de riesgo apuntada, así como al abanico de protecciones buscadas (eficacia contra termitas, resinosa o con hojas).
Para el proceso, sólo el autoclave de vacío y presión permite una penetración del producto con la saturación necesaria en la clase de riesgo 4 como en la clase de riesgo 3 para los niveles P8 - P5.
Teniendo en cuenta las exigencias de durabilidad y de seguridad, es siempre preferible adoptar un proceso de tratamiento de clase 4 para obtener, incluso si se queda en clase 3, una retención en la zona tratada al menos igual a al valor crítico de la clase 4 (R4). Esta precaución representa una seguridad apreciable en caso de utilización de las especies refractarias.

 

  TRABAJOS EN LAS PIEZAS TRATADAS


Los trabajos deben en principio ser realizados siempre antes del tratamiento

- Todo trabajo posterior al tratamiento interrumpe la protección conferida por un tratamiento periférico (P1 a P4). Todos estos trabajos deben estar cuidadosamente y abundantemente pincelados de un producto de la misma clase. Una atención particular es la de inclinar las capas transversales que deben estar saturadas de producto, sobre todo cuando están encastradas en la albañilería (riesgos de ataque en las regiones infestadas).
- Los cepillados se deben evitar, porque levantan a menudo una gran parte de la protección aportada por el tratamiento. Las piezas que lo necesiten deben cepillarse antes del tratamiento. Sólo un raspado ligero, antes del acabado, es posible después del tratamiento.
- Por lo general, no se debe trabajar las maderas después de un tratamiento en autoclave, porque el retratamiento manual de los recortes no tendrá jamás la misma eficacia que el tratamiento final. Las escasas excepciones a esta regla se deberán estudiar caso por caso.
- Trabajos ligeros (taladrados, muescas...) sin tratamiento de los recortes, son posibles en el pino tratado P8 en clases de riesgo 3 y 4, para las partes aéreas y que no forman acumulación de agua.
- Los trabajos posteriores al tratamiento se deben evitar en clase de riesgo 3 sobre las especies poco impregnables tratadas P5 en autoclave (abeto y picea sobre todo).

 

  CÓMO PRESCRIBIR: PLIEGO DE CONDICIONES


  
SIN TRATAMIENTO DE PROTECCIÓN
Además de la clase de riesgo a cubrir, el cuaderno de cargas debe indicar nominativamente la o las especies elegidas. Por precaución complementaria, hay igualmente que precisar que deben estar purgadas de albura.
En este caso, la duración de servicio no puede ser responsabilidad del distribuidor de la madera.

  CON TRATAMIENTO DE PROTECCIÓN

      - EXIGENCIAS MÍNIMAS OBLIGATORIAS A ESPECIFICAR REFIRIÉNDOSE A LAS NORMAS CORRESPONDIENTES

Teniendo en cuenta la naturaleza de las obras, sus dimensiones, su exposición y exigencias unidas a la estabilidad y seguridad, las maderas están en regla general en clase de riesgo 4, y al mínimo en clase 3 a exposición fuerte. En estas condiciones, el proceso de tratamiento puesto en obra será el autoclave de vacío y presión, con los niveles de penetración del producto al que están asociados.

 

  CÓMO CONTROLAR EN TRATAMIENTO


  
EL CERTIFICADO DE TRATAMIENTO

El certificado debe acompañar imperativamente el lote de madera tratada, con todos los elementos necesarios relativos a su identificación.

  MUESTRAS Y ANÁLISIS DE CONFORMIDAD

Todas las maderas tratadas conforme a las especificaciones prescritas pueden ser analizadas para verificar la conformidad del tratamiento. El muestreo debe ser realizado con cuidado para ser lo más representativo posible del lote de madera tratada.
    - Verificar los orígenes en caso de entregas fraccionadas..
    - No tomar la muestra a menos de 20 cm de las extremidades de las piezas.
    - La norma europea EN 351 indica las modalidades de un muestreo estadísticamente representativo.

El análisis en el laboratorio consiste en extraer todas las materias activas en la zona de análisis correspondiente al nivel de protección garantizado.
En clase 4, el control se da sobre la totalidad de la albura que debe estar impregnada por completo y contener al menos el valor crítico para la clase 4. Las zonas de duramen aparente no son analizadas pero deben revelar la presencia de producto.
En clase 3, sobre especies refractarias, el control analítico se da en lateral sobre una espesura de 6 mm, en la que se debe encontrar el valor crítico de la clase 4. Por otra parte, la penetración axial, al nivel de maderas de pie o trabajadas - ¡de donde proviene la necesidad de realizarlas con tratamiento! - debe revelar, visualmente, la presencia de producto hasta 50 mm al mínimo. Esta evaluación visual no pone problema con los tratamientos con sales CCA.

  CERTIFICACIÓN DE CALIDAD

Las maderas certificadas CTB MADERA+ provienen de estaciones de tratamiento titulares del derecho de uso de esta marca y regularmente controlados. Durante estos controles, se toman muestras y se analizan. Además, se verifican las condiciones de trabajo y las modalidades de autocontrol de la empresa. El conjunto de estas verificaciones permite reducir, si no eliminar, las necesidades de control de conformidad en la obra.

 

      

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