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| Protección
de la madera |
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ELEMENTOS
DE ESTRUCTURA INTERIORES EN MEDIO HÚMEDO O MAL VENTILADO
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OBRAS Y EMPLEOS AFECTADOS
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Este capítulo reagrupa los elementos de estructura interiores
que, por la función del edificio o por su situación, están
sometidos a diferentes fuentes de humedades:
- Estructuras en atmósfera
húmeda y confinada (piezas de agua y piscinas
esencialmente).
-
Elementos de estructura sometidos a proyecciones de agua (piscinas).
-
Elementos de
estructura sometidos a aumentos de humedad (piezas
encastradas en los muros, lizos altos de estructuras de
madera).
En
estas diferentes situaciones, la madera puede estar más o
menos húmeda, de manera intermitente, más o menos tiempo y más
o menos a menudo, o de manera continúa. Según la importancia
del riesgo, la madera puede encontrarse en situaciones
variables, que van desde la clase de riesgo 2 a la clase de
riesgo 4, la más severa.
Sería naturalmente sencillo considerar en todos los casos que
el riesgo es máximo (clase de riesgo 4) y prescribir sistemáticamente
un tratamiento de protección pesado y bien realizado, en
autoclave vacío y presión. Pero este paso no es lógico, ni
en el plano económico ni en el técnico. En efecto, una
concepción y disposiciones constructivas adaptadas permiten
siempre reducir los riesgos de humedad en proporciones muy
importantes, incluso eliminarlos totalmente.
En contrapartida, estas estructuras deben ser objeto de un
estudio extremadamente preciso a nivel de todos los elementos
susceptibles de humedecerse, con el fin de prescribir sin
riesgo de error soluciones más racionales, que garanticen la
durabilidad requerida con un margen de seguridad suficiente.
En general, la humidificación de la madera en estas
situaciones resulta casi siempre de los efectos de la
condensación. En efecto, una atmósfera, incluso muy húmeda,
no es suficiente para humidificar la madera de forma crítica:
Colocada en un ambiente cuya humedad relativa es del 90% y la
temperatura de 30ºC, la madera se equilibra a una humedad
máxima del 20%, que es todavía inferior a la humedad mínima
necesaria al desarrollo de hongos lignívoros (22%).
Por contra, las condensaciones resultan de la transformación
de vapor de agua en agua líquida. Este agua es susceptible de
humidificar las superficies horizontales, pero sobre todo de
chorrear sobre las superficies inclinadas o verticales y
acumularse a la mínima configuración (sobre todo en las
juntas) interrumpiendo este derramamiento. En tal caso, se
está prácticamente, al menos en esta zona, en situación de
clase de riesgo 4.
Este fenómeno de acumulación local se encuentra de manera
natural en las obras exteriores expuestas a las intemperies,
pero se tiene dificultad, a imaginarse que simples
condensaciones en interior puedan acarrear consecuencias
similares.
Aparte de las condensaciones, las otras fuentes posibles de
humidificación en interior son esencialmente las fuentes de
agua (piscinas) o los aumentos de humedad en los muros que
atestiguan los encastramientos. Todos los otros casos de
humidificación son generalmente debidos a patologías que
resultan de una concepción o de una realización deficiente.
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CLASES DE RIESGO
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Varias clases de riesgo son posibles; Ellas están indicadas
en la Tabla
siguiente.
Clases
de riesgo para elementos de estructura interiores que pueden
humidificarse
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CONDICIONES
DE EXPOSICIÓN: MADERA EN EL EXTERIOR
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EJEMPLOS |
CLASE
DE RIESGO Y NIVELES DE PENETRACIÓN DEL PRODUCTO |
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Ambiente bien ventilado con
drenaje y evacuación
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- Correas horizontales
bajo el tejado aislado
- Correas horizontales bajo el tejado sin aislar
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Clase
2
(P4 - P1) (1) |
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Ambiente medianamente
ventilado con buen drenaje y evacuación
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- Postes, arcos y otras
piezas
- Vigas en vacío sanitario de 40
cm.
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Clase
3 con débil exposición
(P4 - P1) (1) |
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Ambiente mal ventilado
con drenaje y evacuación |
- Lizos
bajos de estructuras
- Vigas en vacío sanitario sin ventilar o sobre el
sótano
- Encastramientos de muros poco húmedos
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Clase
3 con fuerte exposición
(P8 - P5) (1) |
| Riesgos
de acumulación y de aumentos de humedad (juntas y
encastramientos) |
-
Uniones tradicionales madera-madera (mortajas,
medias maderas...)
- Lecturas arcos-paneles
- Pies de postes encastrados
- Soleras bajas
- Vigas sobre muros o vacío sanitario muy húmedas |
Clase
4
(P8) |
| Proyecciones
de agua con drenaje y evacuación |
-
Pies de arco y postes |
Clase
3 con fuerte exposición
(P8 - P5) (1 |
| Proyecciones
de agua con riesgos de acumulación |
-
Soleras bajas
- Pies encastrados |
Clase 4
(P8) |
(1)
Especies impregnables - Especies refractarias
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EXIGENCIAS DE DURACIÓN DE SERVICIO
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La expectativa normal del usuario es la duración de servicio de
la obra, o sea, varias decenas de años, lo cual es posible si
se colocan soluciones adaptadas.
Contractualmente, la duración de servicio no puede ser inferior
a 10 años (responsabilidad decenal).
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DISPOSICIONES CONSTRUCTIVAS
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Consisten en reducir sistemáticamente, cada vez que sea
posible, las posibilidades de humidificación para llevar la
obra o la pieza de madera a la clase de riesgo o al nivel de
exposición inferior.
Algunas
reglas simples permiten llegar a este objetivo:
- Eliminar las exposiciones a la acción directa del agua
permite obtener una clase de riesgo 2.
- Eliminar las estancaciones de agua en las superficies
horizontales o los puntos de parada de chorreos permite, quedándose
en clase 3, pasar de una fuerte solicitación que necesita el
tratamiento en autoclave, a una exposición más moderada que
permita un tratamiento por inmersión, incluso a base de pincel.
- La buena orientación o una concepción adaptada de las
uniones permite pasar de la clase de riesgo 4 a la clase de
riesgo 3 con un nivel P8-P5, lo que mantiene la necesidad de
autoclave, pero permite el uso de especies refractarias.
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ESPECIES DE MADERA UTILIZABLES
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SIN
TRATAMIENTO
Según
los casos, todas las especies aptas a las clases de riesgo 2 y
3 convienen hasta la clase 3 a condición que se deje en
condiciones de exposición moderada, una evaluación
específica que es necesaria para las fuertes exposiciones. En
todos los casos, estas maderas deberán ser convenientemente
purgadas de albura. Las especies aptas a las clases de
riesgo 4 no son, en práctica, utilizadas, en la medida en que
sólo algunas especies tropicales entran en esta categoría (iroko,
doussié, kapur, bété, azobé,..).
CON
TRATAMIENTO
En
todas las especies es útil hasta la clase 3. Para la clase 4,
en la práctica sólo los pinos son utilizados.
La Tabla
siguiente reagrupa las principales especies
templadas utilizables con y sin tratamiento.
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CÓMO EJECUTAR EL TRATAMIENTO
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PRODUCTO
Y PROCESO
El
producto y el proceso deben ser adaptados a la clase de
riesgo.
El producto utilizado debe ser de la clase correspondiente. Si
se entrega en forma de un concentrado para diluir en agua, la
tasa de disolución será cuidadosamente respetada, conforme a
las indicaciones del distribuidor o a las recomendaciones de
la certificación. Esta tasa de disolución está casi siempre
directamente unida a la clase apuntada, así como al abanico
de protecciones buscadas (eficacia antitermitas por ejemplo).
El proceso más empleado para la clase de riesgo 2 (y 3 bajo débiles
exposiciones) es la inmersión
rápida. En caso de aspersión
o de pincelado,
la aplicación debe de ser cuidadosa para garantizar el depósito
de las cantidades requeridas, sobre todo a nivel de los
almacenajes poco accesibles o de secciones en madera de pie.
Estos procesos se reservan sólo a las clases de riesgo 1 y 2.
En clase 3, no pueden concebirse más que en caso de retomas y
de tratamiento de maderas en el lugar, cuando es imposible
hacerlo de otra manera.
En clases de riesgo 3 bajo fuertes exposiciones y 4, sólo un tratamiento
en autoclave permite llegar a las prestaciones requeridas.
TRABAJO
DE LAS MADERAS TRATADAS
-
Todo trabajo posterior al tratamiento interrumpe la protección
conferida para un tratamiento periférico (de P1 a P4). Todos
estos trabajos deben ser cuidadosamente y abundantemente
pincelados de un producto de la misma clase. Una atención
particular es la de saturar de producto los cortes
transversales, sobre todo cuando están encastrados en la albañilería
(riesgos de ataque de termitas en las regiones infestadas).
- Los cepillados deben en general evitarse, porque a menudo se
levanta una gran parte de la protección aportada por el
tratamiento. Las piezas que necesitan un cepillado deben ser
cepilladas antes del tratamiento.
- Por lo general, no hay que efectuar trabajos después de un
tratamiento en autoclave, porque el pretratamiento manual de
las zonas cortadas no tendrá jamás la misma eficacia que el
tratamiento inicial. Las pocas excepciones a esta regla se
tratarán caso por caso.
- Los trabajos son posibles, sin pretratamiento de las zonas
cortadas, sobre especies impregnables como los pinos tratados
P8 en clase de riesgo 3 y 4, para las partes aéreas que no
forman acumulaciones de agua.
- Los trabajos posteriores al tratamiento se deben evitar en
clase de riesgo 3 sobre las especies poco impregnables
tratadas P5 en autoclave (Abeto y Picea sobre todo).
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CÓMO PRESCRIBIR: PLIEGO DE CONDICIONES
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SIN
TRATAMIENTO DE PROTECCIÓN
Además
de la clase de riesgo a cubrir, el cuaderno de cargas debe
indicar nominativamente la o las especies elegidas. Por
precaución complementaria, se debe precisar que ellas deben
ser purgadas de albura.
CON
TRATAMIENTO DE PROTECCIÓN
- EXIGENCIAS
MÍNIMAS OBLIGATORIAS A ESPECIFICAR, REFIRIÉNDOSE A LAS
NORMAS CORRESPONDIENTES
Teniendo en cuenta las dos posibilidades de tratamiento que
existen en la clase de riesgo 3, la prescripción para esta
clase de riesgo deberá imperativamente
mencionar esta distinción.
1. “Madera
tratada para la clase de riesgo 2 (ó 4) conforme a la norma
europea para la
clase de riesgo 3 con nivel de penetración P8 - P5 (fuerte
exposición)” o “P4 - P1 (débil exposición)”.
Esta formulación viene a fijar las exigencias siguientes, que
pueden ser eventualmente detalladas:
-
Clase de riesgo de uso de las maderas: 2, 3 ó 4 según la
norma europea EN 335.
-
Producto de clase 2, 3 ó 4 según la norma europea EN 599,
con mención del valor crítico de la oferta.
-
Tratamiento para la clase 2 o clase 4 con los niveles de
retención y de penetración R2P1 (clase 2) o R4P8 (clase 4)
según la norma europea EN 351.
-
Tratamiento para la clase 3 con los niveles de retención y de
penetración R3P4-P1 (exposición débil) o R3P8-P5 (exposición
fuerte) según la norma europea EN 351.
2.
Eventualmente, eficacia complementaria anti-termitas, para la
colocación en obra en las regiones termitadas.
3. Eventualmente,
eficacia complementaria anti-azulado.
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CÓMO
CONTROLAR EL TRATAMIENTO
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EL
CERTIFICADO DE TRATAMIENTO
Este
certificado debe acompañar imperativamente el lote de madera
tratada, con todos los elementos relativos a su identificación.
Para la clase de riesgo 3, es esencial indicar el nivel de
penetración al que se tiende.
MUESTRAS Y
ANÁLISIS DE CONFORMIDAD
Todas
las maderas tratadas conforme a las especificaciones prescritas
pueden ser analizadas para verificar la conformidad del
tratamiento. El muestreo debe ser realizado con cuidado para ser
lo más representativo posible del lote de madera tratada.
- Verificar los orígenes en caso de entregas
fraccionadas.
- No obtener la muestra a menos de 5 cm de
las extremidades de las piezas tratadas por inmersión y a menos
de 20 cm para los tratamientos en autoclave.
- La norma europea EN 351 indica las
modalidades de un muestreo estadísticamente representativo.
El
análisis en laboratorio consiste en extraer todas las materias
activas en la zona de análisis correspondiente al nivel de
protección garantizado. La cantidad de producto descubierto
(retención) se compara al valor crítico del producto. Para los
tratamientos por inmersión, la retención encontrada en esta
zona analítica debe ser al menos igual al 50% del valor crítico
para declarar la validez del muestreo. Para un tratamiento en
autoclave, se buscará el 100% del valor crítico.
CERTIFICADO
DE CALIDAD
Las
maderas certificadas deberán
provenir de estaciones de tratamiento titulares con derecho a
uso de marca y regularmente controladas por entidades
certificadas. (Entidades
o Laboratorios Certificados) Durante estos controles, se
obtienen muestras y análisis. Además, las condiciones de
trabajo y las modalidades de autocontrol en la fábrica se
verifican. El conjunto de estas verificaciones permite reducir,
si no eliminar, las necesidades de control de conformidad sobre
la obra.

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